Estos días se han publicado diversas encuestas sobre la elección de la Cámara de Diputados. Para sorpresa de nadie, Morena aparece en primer lugar. Lo relevante es el tamaño de la distancia: en la medición de Buendía & Márquez alcanza 48 por ciento de la preferencia efectiva; el PAN obtiene 15 por ciento, Movimiento Ciudadano 13 por ciento y el PRI 12 por ciento. Las diferencias entre estos tres últimos están dentro del margen de error. La oposición ni siquiera tiene un segundo lugar claro.
Morena tampoco atraviesa su mejor momento. En febrero de 2025 registraba 58 por ciento de preferencia efectiva y ahora tiene diez puntos menos. Sin embargo, esa caída no se ha convertido en crecimiento para alguno de sus adversarios. Hoy, el peor escenario para Morena parece ser ganar menos, conservar una mayoría apoyada en sus aliados y quedarse más o menos donde está.
El contraste es más evidente entre quienes creen que el país va por mal camino. Ahí, el PAN registra 27 por ciento, Morena 22 por ciento, el PRI 19 por ciento y MC 19 por ciento. Incluso entre los inconformes, el voto se reparte en cuatro partes. La debilidad opositora no proviene únicamente de que Morena conserve apoyo; también de que el descontento carece de una opción capaz de concentrarlo.

• Estar en uno y hacer campaña por otro
Otra cifra interesante, a propósito de la elección, es la de la militancia. Después de depurar registros duplicados, fallecidos o sin credencial vigente, el INE validó 11.6 millones de afiliados de Morena. En 2023 tenía 2.3 millones. El crecimiento en tres años es extraordinario.
La comparación muestra la gran distancia entre los partidos. El PRI cuenta con 819 mil militantes; el PAN, 366 mil, y Movimiento Ciudadano, 319 mil. Juntos suman alrededor de 1.5 millones: apenas una octava parte del padrón morenista. Incluso el Partido Verde, con poco más de un millón de afiliados, supera por sí solo a cualquiera de los partidos opositores.
Estar afiliado no significa votar, y mucho menos hacerlo por el mismo partido. Morena tuvo que corregir casi 600 mil registros inconsistentes. Aun así, el padrón importa porque refleja organización, presencia territorial y capacidad de movilización, así como el trabajo en campo y territorio. En una elección intermedia esa estructura es relevante. La participación en 2021 fue de 52.7 por ciento, frente a 61 por ciento en la elección presidencial de 2024. Cuando menos personas acuden a las urnas, el voto organizado tiene una importancia especial.
Este jueves comienza formalmente el proceso electoral para renovar las 500 diputaciones federales. También habrá elecciones para 17 gubernaturas y miles de cargos locales. Los partidos deberán definir coaliciones, métodos internos y candidaturas durante los próximos meses.
Morena llega, por ahora, con una ventaja que puede reducirse, pero que hoy nadie está capitalizando. Por eso, la competencia decisiva parece estar dentro del propio oficialismo: quién obtiene las candidaturas, cómo se reparten los distritos con el Verde y el PT y qué grupos controlarán la siguiente Cámara. Mientras la oposición sigue tratando de identificar quién tendrá el segundo lugar, Morena ya está viendo cómo administrarse para la segunda parte del sexenio.

PISA. no son ocurrencias

