Desde que el mundo se dividió entre los adoradores a Messi y los amantes de Cristiano Ronaldo, la ceremonia del Balón de Oro se convirtió en el concurso de popularidad más polémico en el deporte mundial. Lo que antes era casi una anécdota que nació en la redacción de la revista France Football y buscaba impulsar el futbol continental en Europa más que enaltecer a un solo individuo en un deporte de conjunto. Hoy la visión alrededor del galardón es totalmente opuesta a sus orígenes; ahora se busca honrar al más futbolista más destacado, en donde se repasaba la trayectoria y los últimos logros del ganador de la pelota dorada.
Fue la edición del 2007 la última ceremonia que no generó polémicas agotadoras como las que desde hace años se esparcen por medios y hoy también por la multimedia y redes sociales. Antes no tenían ningún eco las nominaciones o los mejores futbolistas no demostraban ansiedad alguna por estar en la conversación del Balón de Oro. En aquella ocasión, el ganador fue el brasileño Kaká, quien ganó la Champions con el Milán y brillaba constantemente con la selección brasileña; pero ya en la terna aparecieron dos nombres que en ese momento jamás imaginaríamos se volverían los amos y dueños de dicho premio: Cristiano Ronaldo (segundo lugar) y Lionel Messi (tercero en la votación).
A partir de entonces, fueron 10 años en donde ambos astros alternaban los premios, siendo en el del 2010, uno de los más polémicos porque, con la unión de FIFA a France Football, era ya tradición que del ganador del Mundial saldría el futbolista que ganaría el premio. Pasó con Zidane en 1998, Ronaldo en 2002 y Fabio Cannavaro en 2006. Después del título de España, Andrés Iniesta era para mucho el favorito, hasta que Messi tuvo la última palabra. Con el inevitable paso del tiempo, otros nombres se colaron a la lista, Luka Modric rompió la inercia, pero también generó polémica porque en aquel año, Francia fue campeona del mundo. Ya se hablaba también del peso de camisetas como la Real Madrid y Barcelona.

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La ceremonia se transformó con el paso del tiempo en una réplica de los Oscares del mundo cinematográfico; conductores, trajes de gala, alfombra roja, miles de periodistas y una cobertura supermediática. Por esa razón no me extraña tanto las declaraciones de Lamine Yamal que afirmó contundentemente que este año lo merece ganar él, por todo lo que ha ganado. En España han hecho demasiado ruido las palabras del futbolista de Barcelona, aunque muchos consideran que es una respuesta directa a la candidatura de Mbappé que antes ya había mencionado que “cuando uno viste la camiseta del Madrid, es normal que lo asocien al premio”.
Hoy en día hasta los votos de los periodistas se han cuestionado ética y moralmente. El increíble como el premio ha sufrido una distorsión absoluta. Aunque se entiende que va de la mano con la mutación de como se consume el deporte en la sociedad hoy en día. Ya veremos si Yamal se vuelve el futbolista más joven en conseguirlo o sí Kylian por fin consigue grabar su nombre a lado de su gran ídolo Cristiano Ronaldo; pero ojo, tal vez Lionel Messi, vuelve a hacer de las suyas.

Ascenso y descenso

