QUEBRADERO

Juchitán

Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: La Razón de México

Los problemas en Juchitán vienen de tiempo atrás. En medio de la rebatinga política-electoral nadie se quiso detener para investigar lo que pasaba; esto incluye al gobierno estatal y al federal.

Juchitán ha sido un bastión de la izquierda. A lo largo de décadas se fue consolidando como un centro fundamental en Oaxaca, sin importar si los gobiernos fueran del PRI o de Morena.

Con el tricolor se acabó aceptando la fuerza del municipio desarrollado por la COCEI. La influencia de esta organización alcanzó a otras entidades vecinas y en buena parte de la zona creció la izquierda, apuntalada por organizaciones sociales y magisteriales. El peso de los maestros en Oaxaca es significativo y una de las bases más importantes de la CNTE.

Desde hace tiempo las cosas en Juchitán venían descomponiéndose. Era un grito a voces en medio de presiones y extorsiones, lo cual llevaba a los ciudadanos a no denunciar ante el temor de que las propias autoridades pudieran irse en contra de quienes se manifestaban. Era público que se extorsionaba a los comerciantes y que crecían de manera significativa los delitos y homicidios, de la mano de presidentes municipales, quienes, utilizando las elecciones, iban heredando el poder.

Juchitán vivió durante muchos años entre la fuerza ciudadana y sus gobernantes, los cuales salían de la propia base social del municipio. Las cosas se fueron rompiendo desde hace tiempo.

Los gobernadores priistas y morenistas optaron por no meterse en el municipio. Más bien dejaron que se movieran las autoridades locales a su antojo, apoyándolas en todo lo que les pedían en buena medida para evitar cualquier tipo de conflicto. No casualmente la gente de Juchitán tiene fama de brava, solidaria y particularmente defensora de sus derechos. La politización en la entidad creció a lo largo de estos procesos.

Los más grandes problemas empezaron cuando los propios gobernantes fueron abriendo la puerta a la delincuencia organizada, desde hace algunos años, de manera indirecta fue metiéndose el CJNG.

Se fue perdiendo el sentido que llevó a que desde los 80 el municipio fuera un bastión de la izquierda, en medio de una gobernabilidad respetable bajo un reconocimiento más allá de la entidad. A menudo se hacía referencia al desarrollo del municipio, no solamente en lo político, sino también en lo cultural y social; Juchitán era en buena medida el espacio de la libertad para hombres y mujeres.

Lo que conocimos recientemente sobre la corrupción, la extorsión y la presencia de la delincuencia organizada, no es un hecho único ni en el estado ni en el país, más bien tiene que ver con lo que sucede en muchos otros municipios.

El destacado investigador Víctor Sánchez nos dice que circunstancias como las que vive Juchitán seguramente se presentan en al menos 1,800 municipios en el país.

Esto viene a confirmar cómo se ha ido perdiendo territorio en las zonas más sensibles para la gobernabilidad: los municipios. Éstos son el primer contacto que tienen los ciudadanos con los gobiernos, son espacios en donde se construye la gobernabilidad.

En muchas ocasiones los gobiernos estatales y el federal los han dejado aislados, se acuerdan de ellos cuando hay elecciones o en giras para darse “baños de pueblo”.

El gran avance del narcotráfico en el país pasa por la forma en que se ha metido la delincuencia en los municipios, en donde en muchos casos han ido construyendo una base social, la cual hoy es quien la defiende y a quien le pide ayuda.

Juchitán muestra la descomposición que se vive en muchos municipios, a la cual los gobiernos estatales no le conceden la relevancia que tienen, quizá, en algunos casos, se debe a que en los gobiernos estatales se vive la misma dinámica.

RESQUICIOS.

A las justificadas referencias de que la capital es el valle de baches, hay que sumar que somos la ciudad de las extorsiones. Es cuestión de investigar lo que se vive en la Condesa, La Roma, Escandón, y en parte de la Del Valle.

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