Ciudad Juárez, Chihuahua. Más de ochocientos kilómetros. Ésa es la frontera que Chihuahua comparte con Estados Unidos y en el punto más sensible de esa línea. En Ciudad Juárez se coordinan las autoridades estadounidenses con las mexicanas.
Del lado mexicano, la Secretaría de Seguridad Pública del Estado; del estadounidense, la Patrulla Fronteriza.
Esta semana recorrí esa franja con las autoridades y les hice la misma pregunta: ¿quién es responsable de la frontera? La respuesta, de un lado y del otro, fue idéntica: la seguridad de la frontera es responsabilidad tanto de México como de Estados Unidos.

Rechaza CSP injerencia y advierte prisión
Llegamos al Monumento Número Uno, la marca histórica donde arranca la línea divisoria entre ambos países, junto al río Bravo. Ahí, en 1911, Francisco I. Madero instaló su cuartel durante la toma de Ciudad Juárez. Hoy ese sitio está rodeado de algunas de las colonias más complicadas de la ciudad y, ahí, nos esperaba una reunión con autoridades estadounidenses.
COOPERACIÓN BILATERAL

El subsecretario de Seguridad Pública de Chihuahua, Ricardo Real y Vázquez, nos dice: “Es parte de las colonias complicadas que tiene la ciudad fronteriza de Juárez. Sin embargo, sí debo recalcar, el tema de tener una coordinación con autoridades americanas ha aportado muchísimo a los resultados que hoy tiene Chihuahua como estado, pero principalmente como frontera”.
Hace poco más de un año la preocupación mayor era el tráfico de migrantes a manos del crimen organizado, eso les da dinero y recursos de manera inmediata; ahora, por las políticas públicas, el tráfico de migrantes ha disminuido.
Así nos lo explica el subsecretario de Seguridad de Chihuahua: “Ha disminuido bastante, considerablemente. Llegó el momento en que fue más importante para la delincuencia organizada el tráfico de personas que el tráfico de enervantes, de drogas. Hoy por hoy la historia es muy distinta. Ya no llegan tantos migrantes, por lo tanto, los delincuentes ya no se pueden empoderar económicamente como lo hacían, porque cada parte de la frontera ellos la valoraban en cierta cantidad. Entonces era la cantidad que el migrante tenía que pagar”.
Ése es el dato que explica todo lo demás: para el crimen organizado, durante un periodo, el migrante fue más rentable que la droga. Cada tramo de muro tenía tarifa. Real y Vázquez recuerda un golpe concreto: “Hace un tiempo se localizó un túnel que conectaba Ciudad Juárez con la ciudad vecina de El Paso, Texas. Esto también fue un gran golpe para la delincuencia organizada, lo que logró que el tráfico de personas a los Estados Unidos disminuyera bastante”.
La consecuencia es una paradoja que sólo se entiende en la frontera: con menos migrantes que extorsionar, las organizaciones regresaron a su negocio anterior.
“Ahora volvemos a tener en las calles el aseguramiento de droga como se tenía antes de la llegada de los migrantes. Hoy el tema de los aseguramientos y detenciones por narcomenudeo y en grandes cantidades de drogas ha vuelto a las calles”, detalló.
La gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván, ha declarado que Chihuahua no iba a ser santuario para la migración ilegal manejada por los grupos criminales, y en ese tono han estado trabajando.
“Definitivamente se ha trabajado mucho. La coordinación entre las distintas autoridades, tanto municipales, estatales y federales, ayudó bastante. Hubo un momento en el que la Sedena tuvo personal desplegado a lo largo de todo este bordo para evitar ese tráfico de personas, y también ayudó mucho”, recordó.
También platicamos con la autoridad estadounidense. Claudio Herrera es agente de la Patrulla Fronteriza, dependiente de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) de Estados Unidos, y habla, en español, de lo que su contraparte mexicana llama coordinación y ellos, Operativo Espejo.
“El Operativo Espejo nos ha servido mucho para identificar algunos patrones de tráfico de humanos al interior de EU de manera ilegal. Hemos visto durante el año fiscal 2026 una reducción significativa en cuanto a encuentros, pero siguen los esfuerzos. Es nuestra responsabilidad, pero también compartimos esta misma responsabilidad con autoridades de Ciudad Juárez, con autoridades de México, en diferentes niveles de gobierno. La Secretaría de Seguridad Pública Estatal ha sido muy cooperativa”.
Le pregunté por el negocio. Herrera lo pone en dólares: “Estas organizaciones criminales les cobran una fortuna a las familias de migrantes prometiéndoles un paso seguro, cuando la realidad es completamente diferente. Estamos hablando de aproximadamente ocho mil hasta dieciséis mil dólares, por persona, depende de dónde viene, su país de origen”.
Y nos explica: “Hay muchos peligros a lo largo de la frontera sur entre México y Estados Unidos: deshidrataciones, caídas del muro fronterizo de una altura de 30 pies, aproximadamente unos diez metros, lesiones bastante graves, parálisis, muertes”.
Los números del sector El Paso, que es sólo un tramo de toda la frontera, dan la dimensión. De acuerdo con Herrera, durante el año fiscal 2024, la Patrulla Fronteriza registró más de 140 muertes y 985 rescates en ese sector.
En lo que va del año fiscal 2026, que cierra el 30 de septiembre, llevan 20 muertes y poco más de 200 rescates. La caída es enorme, pero 20 personas siguen siendo 20 personas que murieron intentando cruzar.
Ésa es la parte que los polleros no le dicen a nadie. Cobran hasta 16 mil dólares por el sueño americano y, si la familia no paga, la extorsión se convierte en amenaza de muerte. Y cuando la persona llega al muro, muchas veces la dejan a la deriva. Buena parte del trabajo de los agentes de ambos lados ya no es sólo vigilar, sino rescatar gente deshidratada en el desierto, gente que cayó de diez metros de altura.
¿A qué se debe la baja? Herrera nos dice: “la posición del gobierno de Estados Unidos frente a los cruces ilegales, las consecuencias legales para quien entra sin documentos y la colaboración de las autoridades mexicanas”. Pero insiste en un punto: “La principal cosa es que la comunidad entienda los riesgos que hay de cruzar de manera ilegal. Hay varias formas de entrar a Estados Unidos legalmente y las oportunidades se pueden abrir”.
Y Herrera nos dice: “Cuando nosotros vamos a México, tenemos que obedecer la ley. Cuando entramos a Estados Unidos, tenemos que obedecer la ley de Estados Unidos. Es recíproco, es en ambas partes”.
Dos entrevistas, dos países, ambos coinciden: la frontera es responsabilidad de todos los días y de los dos lados. Las armas bajan de norte a sur; los migrantes y la droga suben de sur a norte. Ningún muro detiene eso solo. Lo que en Juárez y El Paso llaman Operativo Espejo es, en el fondo, la única estrategia que ha funcionado: mirarse de frente y trabajar juntos.

El huachicol desde Estados Unidos

