Celebrar el 58 aniversario de los sucesos de Tlatelolco en 1968 invita a la memoria histórica, al mensaje intergeneracional y a resituar la vulnerabilidad juvenil en contextos políticamente opuestos.
Los riesgos actuales de las y los jóvenes se hallan fuera de los derivados de su intervención en la protesta social o la amenaza represora del Estado como ocurría en los 60 y principios de los 70. Las amenazas están relocalizadas en la seguridad humana, la percepción de no autorrealizarse ante entornos todavía impactados por inercias previas al cambio de régimen y la incertidumbre laboral, profesional, familiar e identitaria plenamente satisfactoria. Problema de todas y todos, cierto.
Datos del Inegi colocan a los homicidios como la primera causa de muerte entre jóvenes de 15 a 24 años. Un fenómeno global. Según la ONU, cada año hay 193 mil homicidios entre jóvenes de 15 a 29 años, equivalentes a 40% del total de asesinatos cometidos en el planeta.

• Agradece derrota de su hermana
Reconstruir el tejido social, más cliché que compromiso con la comprensión de la realidad, es irrealizable sin oportunidades generalizadas de crecimiento económico.
La tragedia de los dos estudiantes de 17 años de la Preparatoria de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, asesinados en Cuernavaca, representa otro grito a favor de la prevención y procuración de justicia, a fortalecerse con el encargo de la Presidenta Claudia Sheinbaum a la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, de atender el tema.
Con decisión, el Gobierno federal ha consolidado un cambio de paradigma en la seguridad nacional, cuyo foco de atención son precisamente las y los jóvenes, con enorme frecuencia víctimas y victimarios. La idea de atención a las causas ayuda. Oportunidades educativas, laborales, familias, iglesias, empresas, organizaciones de la sociedad civil debieran todas concentrarse en ellos y ellas.
Complementariamente, la gestión de la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, enfatiza en la implementación de políticas de proximidad y recuperación del espacio público y oportunidades de movilidad social. El modelo de las Utopías constituye ilustración de una infraestructura social sin precedentes para democratizar el acceso a la cultura, el deporte y el cuidado. ¿Habrá más jóvenes ahí que adultos?
La noción de “capital social” como activo de la seguridad, aparece al centro de la sugerencia de Robert Putnam. Una sociedad con lazos institucionales fuertes y redes de confianza mutua es intrínsecamente más resistente a la violencia, sostenía.
Aristóteles concebía la participación ciudadana como el motor de la estabilidad pública. En el México contemporáneo, requerimos más convergencia de las estructuras con las y los jóvenes con una sólida plataforma de eficiencia en seguridad, que los sacaría de los dos lados del conflicto entre organismos delictivos y las presas cotidianas de su influencia mórbida.
El 2 de octubre es de lucha combativa y enorme cautela ante el acecho de un peligroso próximo prójimo.

Destapando las corcholatas

