Celso Rocha de Barros, un intelectual brasileño graduado de sociología en Oxford y autor de una historia del Partido de los Trabajadores (PT), ha escrito para Folha de Sao Paulo un artículo en el que sostiene que Flávio Bolsonaro, el candidato de la derecha en ese país, estaría pensando en un alineamiento de Brasil con Trump más profundo que el que pronostican muchos medios de prensa.
Se piensa, con frecuencia, que la simpatía de los tres Bolsonaro —Jair, Eduardo y Flávio— por Trump responde a una sintonía ideológica en la que confluyen anticomunismo y antiliberalismo, nostalgia por las dictaduras militares y desconfianza frente al orden democrático, el multilateralismo y el progresismo. Esa manera doctrinal de entender la alianza entre las derechas de Estados Unidos y Brasil y, específicamente, el intervencionismo electoral de Trump a favor del bolsonarismo, puede ser correcta, pero también insuficiente.
El argumento de Rocha de Barros es que lo que intentaría el bolsonarismo, de llegar al poder en Brasil, sería algo más profundo y estaría más cerca del proyecto de Delcy Rodríguez en Venezuela, que del de Javier Milei en Argentina o José Antonio Kast en Chile. La apuesta, según el académico, sería una alianza extractivista orgánica entre Estados Unidos y Brasil, por la cual Petrobras reorienta su mercado asiático a favor de Estados Unidos, a cambio de una bajada en los aranceles de Washington.

• Agradece derrota de su hermana
A la conexión energética seguiría un aumento de la colaboración militar entre Estados Unidos y Brasil, por medio de la incorporación del gran país sudamericano al Escudo de las Américas. Con el apoyo de Brasil, la Doctrina Donroe no tendría contención de relativo peso para su avance sobre la mayor parte de América Latina y el Caribe.
Es interesante observar el cambio que produce el referente venezolano en la esfera pública brasileña, a partir de esta manera de visualizar el impacto regional del gobierno de Delcy Rodríguez. Hace veinte años, la izquierda latinoamericana se debatía entre los modelos de Hugo Chávez y Lula da Silva. Ser un Chávez o un Lula eran las alternativas que circulaban como opciones más extremistas o más moderadas de conducción de las políticas domésticas e internacionales.
Ahora es un gobierno, encabezado por miembros del gabinete de Nicolás Maduro, el que personifica la variante más agresiva de identificación con los intereses de Estados Unidos. La vía del protectorado energético o de la complementariedad extractivista emerge como una ruta de alianza más compacta que la que se desprendería de consonancias ideológicas entre las derechas hemisféricas.
Una derrota de Lula representaría una transformación estructural profunda y no una simple alternancia regional de gobiernos de derecha. Sin mucho esfuerzo estratégico y con la ayuda de los errores de la izquierda autoritaria, el trumpismo está produciendo un verdadero vuelco regional, que se decide en la contienda brasileña.

Destapando las corcholatas

