DESDE EUROPA

Un premio Nobel incomodo

HECTOR BADILLO
HECTOR BADILLO Foto: larazondemexico

La jurista sudafricana de 85 años, Navi Pillay, fue reconocida por el Comité Noruego del Nobel por su larga trayectoria en la defensa de los derechos humanos y su trabajo en el procesamiento de los crímenes de guerra, contra la humanidad y el genocidio.

La excomisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos es una representante muy importante del derecho internacional que ha dedicado su vida a demostrar que los delitos más graves no deben quedar impunes y que se debe aplicar la ley sin importar quien esté del otro lado del banquillo.

La ganadora del premio Nobel de la Paz vivió en carne propia la injusticia y la discriminación; nació en Sudáfrica, en una familia de origen tamil indio, durante el régimen del apartheid, ese sistema de segregación racial que discriminaba sistemáticamente a la población negra y a otros grupos vulnerables.

Y fue esta experiencia sumamente injusta la que impulsó su deseo de defender los derechos humanos y la igualdad ante la ley.

Navi Pillay tiene un extenso currículum en la defensa de los más desprotegidos, con una trayectoria que la ha llevado a ocupar cargos judiciales en tribunales nacionales e internacionales que investigan los casos más atroces en contra de las víctimas de la discriminación, la violencia política y los conflictos armados.

La exjueza de la Corte Penal Internacional de La Haya participó en el tribunal encargado de juzgar a responsables del genocidio de Ruanda de 1994 y fue por esta experiencia que llegó al frente de la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sobre el Territorio Palestino Ocupado, que presidió entre 2021 y 2025.

Dicha comisión investigó las actuaciones relacionadas con el conflicto palestino-israelí y publicó conclusiones que afirmaban que Israel había cometido genocidio en la Franja de Gaza.

Es por ello que el Comité del Nobel ha reconocido la lucha de esta mujer por su valentía y firmeza moral ante los crímenes internacionales más graves.

Pero también fue por esas conclusiones sobre el genocidio en Gaza que ha sido duramente criticada por el gobierno de Benjamín Netanyahu y por el gobierno de Donald Trump.

Inclusive horas después que la exjueza ganará el Nobel de la Paz, Estados Unidos impuso nuevas sanciones a la Corte Penal Internacional por supuestamente estar en contra de Israel y llevar a cabo acciones politizadas.

Este galardón resulta muy importante en estos tiempos donde parece que se multiplican los conflictos armados, se le da prioridad al uso de la fuerza antes del respeto a la ley y se amenaza a las instituciones que defienden el derecho internacional.

La ganadora del Premio Nobel asegura que la mejor manera de defender la paz es a través del derecho y que tanto las personas como los gobiernos estén sometidos a normas jurídicas. Por eso resulta incómoda para muchos líderes que se saltan los límites sin importar el derecho internacional y el respeto a otras naciones. Buena decisión esta vez para premiar a una defensora legítima de los derechos humanos.

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