PESOS Y CONTRAPESOS

Estabilizar la economía (3/3)

Arturo Damm Arnal. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Arturo Damm Arnal. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

Robert E. Hall y Michael Woodford ganaron el Premio Nobel de Economía 2026 por sus trabajos relacionados con la estabilización de la economía, relacionada con los ciclos económicos: crecimiento, mayor crecimiento, menor crecimiento, crecimiento cero, decrecimiento, mayor decrecimiento, menor decrecimiento, decrecimiento cero, crecimiento, ¡y va de nuevo! Crecimiento y decrecimiento del Producto Interno Bruto, PIB, la producción de satisfactores para el consumo final.

Los ciclos económicos son malos, sobre todo, en la fase negativa, la de decrecimiento, porque lo que decrece es la producción de bienes y servicios, la creación de empleos y la generación de ingresos, condiciones del bienestar, que es el fin de la economía.

Los gobiernos, utilizando la política fiscal (impuestos y gastos), y monetaria (cantidad de dinero y tasas de interés), ¿pueden eliminar los ciclos económicos, sobre todo en su fase negativa? Los datos indican que no. Los esfuerzos de estabilización pueden moderar el ciclo, pero no eliminarlo. El ciclo es inherente a la economía.

Por estabilizar la economía hay que entender lograr que el PIB mantenga la tasa de crecimiento que corresponde al crecimiento potencial de la economía. Conseguir que la tasa promedio de crecimiento sea la que corresponde al crecimiento potencial.

Estabilizar la economía, evitando sobre todo la fase negativa del ciclo, ha sido la principal intención de los keynesianos, grupo al que pertenecen Robert E. Hall y Michael Woodford, cuyo común denominador es creer que el gobierno, utilizando las políticas fiscal y monetaria, puede estabilizar la economía. No puede.

Estabilizar la economía quiere decir estabilizar su crecimiento, que se mide por el comportamiento del PIB, que depende de las inversiones directas, que se destinan a la producción de satisfactores, a la creación de empleos y a la generación de ingresos, que dependen de la confianza de los empresarios para invertir directamente, que depende, en buena medida, del Estado de derecho, del respeto a los derechos de los empresarios a la libertad para emprender y a la propiedad de los medios de producción necesarios para poder hacerlo. Estado de derecho estable = confianza empresarial estable, = inversiones directas estables = crecimiento estable.

Para los keynesianos la causa de los ciclos económicos es la reducción de la demanda agregada consecuencia del ahorro (en realidad del atesoramiento, algo distinto), teoría errónea, como demostró a priori, antes de que aparecieran los keynesianos, Jean-Baptiste Say (véase su Tratado de Economía Política, 1803), y como lo demostraron Ludwig von Mises y Friedrich August von Hayek, para quienes la causa de los ciclos económicos es la expansión artificial del crédito, producto de la excesiva impresión de dinero del banco central, y de la excesiva concesión de créditos de los bancos comerciales, resultado del sistema de reservas fraccionadas (temas que requerirían varios Pesos y Contrapesos para su explicación), de lo cual se concluye que los gobiernos, más que estabilizar la economía, la desestabilizan, y que su mejor contribución sería no hacerlo.

Para terminar una frase de Von Mises: “La estabilidad a que aspiran los programas de estabilización es una noción vacía y contradictoria.”

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Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón

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