La recuperación de la economía mexicana gana sustento. Los resultados de la actividad económica de agosto, las estimaciones oportunas de septiembre y las cifras de comercio exterior dibujan un panorama más favorable para el tercer trimestre. Destaca un motor: las exportaciones manufactureras se consolidan como un pilar del crecimiento, mientras las importaciones ofrecen señales alentadoras sobre la demanda interna, especialmente la inversión.
En agosto, el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) creció 0.6% mensual y 3.5% anual, con avances en los tres grandes sectores productivos. Al incorporar la estimación oportuna de septiembre, el tercer trimestre apunta a una expansión anual de 3.6%. De confirmarse este viernes, el crecimiento acumulado hasta septiembre rondaría 2.0%, dejando atrás el débil comienzo del año.
Las cifras comerciales ayudan a explicar esta mejoría. En septiembre, las exportaciones registraron un crecimiento anual superior a 30% por cuarto mes consecutivo. Sobresale el avance de 53% de las manufacturas no automotrices, una expansión que revela la fuerza de la demanda externa y la capacidad de segmentos de la industria mexicana para aprovecharla.

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El impulso, sin embargo, tiene una concentración importante. El segmento de computación e informática, particularmente las unidades de procesamiento, explica buena parte del dinamismo. De acuerdo con el desglose disponible hasta agosto, estas ventas aportaron 21 puntos porcentuales al crecimiento acumulado de 29% de las exportaciones totales. Su contribución muestra la relevancia que adquiere la demanda tecnológica en el desempeño exportador del país.
Esta concentración exige matizar el diagnóstico: el auge exportador todavía no equivale a una expansión uniforme de toda la manufactura. Su impacto sobre la economía dependerá del contenido nacional de las ventas y de los vínculos con proveedores locales. Aun así, representa una oportunidad para extender el impulso hacia transporte, logística y otros servicios, y fortalecer los encadenamientos productivos internos.
Del lado de las importaciones también aparecen indicios favorables. Las compras de bienes de consumo no petroleros aumentaron 6.3% anual en septiembre. Aunque muestran cierta desaceleración, sugieren que el gasto de los hogares continúa creciendo. La señal más relevante proviene de los bienes de capital, cuyas importaciones avanzaron 18.7% anual, un resultado compatible con una recuperación de la inversión productiva.
La distinción importa. Las importaciones de maquinaria y equipo pueden anticipar ampliaciones de capacidad, modernización de instalaciones y mejoras de productividad. Por ello, su incremento permite vislumbrar que la recuperación podría adquirir mayor profundidad. No constituye, por sí solo, una confirmación del repunte de toda la inversión fija, que también depende de la construcción y de las compras de equipo nacional, pero ofrece una señal alentadora.
En conjunto, los indicadores sugieren una combinación favorable: la demanda externa impulsa la producción manufacturera, mientras el consumo mantiene un avance moderado y la inversión comienza a mostrar señales de fortalecimiento. El balance acumulado de algunas actividades todavía arrastra los rezagos de principios de año, pero la dirección del cambio resulta más clara.
Los buenos resultados de la actividad económica y del comercio exterior contribuirán a mejorar las expectativas de crecimiento para este año y probablemente el siguiente. Ofrecen una base más sólida para el cierre de 2026 y abre espacio para revisiones al alza en los pronósticos. En mi caso, elevo la estimación de crecimiento del PIB para todo el año a 2.0%, desde el 1.6% previsto anteriormente.
El desafío será convertir el dinamismo exportador en una recuperación más extendida y duradera. Para ello, será decisivo que la fortaleza tecnológica se traduzca en mayor inversión, empleo y compras a proveedores nacionales. También importarán la evolución de la demanda estadounidense y la certidumbre comercial. Las exportaciones ya funcionan como pilar del crecimiento; la consolidación de la demanda interna determinará su alcance y continuidad.

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