La celebración del Día de Muertos se ha convertido en uno de los rostros de la cultura mexicana más importantes para el mundo. Siempre fue una tradición importante para los mexicanos, pero desde aquella filmación del Agente 007 James Bond en 2015, la Ciudad de México entendió que se estaba desperdiciando la esencia de los muertos desde la perspectiva económica. Desde el regreso de la Gran Carpa a nuestro país, la Fórmula 1 y el Gran Premio de México han aprovechado perfectamente esta sinergia y estoy convencido que el colorido y el folclore de toda esta celebración son un plus que año tras año ha ayudado a consolidar a México como una carrera hoy inamovible del calendario de la Fórmula 1.
Calaveras y catrinas escoltan el fin de semana del rugido de los motores en nuestra ciudad. A espera de cifras oficiales, se espera una derrama económica de 22 mil millones de pesos, superando la cifra del año pasado. Esto se traduce que, lejos de perder el interés, la afición mexicana, además de los miles de turistas que llegan de otras naciones, siguen plenamente enganchados con la Fórmula 1, junto con toda la oferta cultural y de entretenimiento que se construye alrededor de este evento de categoría mundial.
Además, la parte deportiva le ha sonreído también al Premio de México este año. El regreso de Sergio Pérez a la categoría, el gran duelo de Max Verstappen y Lewis Hamilton, otro consentido de la afición mexicana, y por supuesto, el emotivo campeonato de Kimi Antonelli, quien se consagró como el piloto más joven en la historia de la Fórmula 1 en conseguir el título y lo hizo justo en México, historia pura en el automovilismo. Arropado por dos grandes campeones como Hamilton y Verstappen, el piloto italiano no pudo ocultar las emociones de un chico de 20 años, quien también recibió el cobijo y entusiasmo de toda la afición mexicana y juntos celebraron con el confeti mexicano como si fuera también italiano.

¿Abuso de figura legal?
El triunfo de Kimi y Mercedes es también la señal de que esta nueva generación de pilotos ha entrado al ruedo oficialmente, lo que hará de las próximas temporadas de Fórmula 1, campeonatos impredecibles y altamente competitivos, además de que poco a poco veremos marcharse una generación increíble de pilotos que nos han llevado al límite de velocidad durante más de una década. El domingo pasado será inolvidable para Antonelli y quedará marcado en esta nueva era del automovilismo.
Por otro lado, me sigue llamando mucho la atención que después de más de 10 años del regreso de la Fórmula 1 a nuestro país, y no entiendo porque la Liga MX no logra comprender un poco de marketing y como se promocionan los grandes eventos deportivos. Durante este fin de semana veo como algunos equipos, a duras penas, sacan jerseys conmemorativos con detalles del Día de Muertos en los números, y cositas así, pero bien podría ser toda una experiencia inmersiva para los aficionados, aprovechando las festividades y la inercia de la Fórmula 1, pero bueno, pareciera que lo de dar migajitas en nuestro futbol, siempre será lo único que se aportará a la ofrenda para los santos difuntos y a la siempre noble afición al futbol, que pocas veces se le trata como se merece.

El voto de castigo

