POST “ELECTORAL”

El comienzo del regreso

Patricio Ballados. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: larazondemexico

La elección intermedia de Estados Unidos trajo un soplo de aire fresco a un país donde las fuerzas antidemocráticas, la confrontación por motivos de origen, raza y condición económica había deteriorado la convivencia democrática. Apunto algunas observaciones preliminares.

El electorado hispano demostró su capacidad para modificar el mapa político nacional. El ejemplo más claro es el resultado de las contiendas por la gubernatura, el Senado y la Cámara de Representantes en Texas. En 2024, el avance republicano entre los votantes latinos contribuyó al triunfo de Donald Trump. En 2026, el electorado latino regresó mayoritariamente al partido demócrata. Probablemente influyeron tanto el malestar económico como la política migratoria, incluyendo los condenables excesos de agentes de ICE. Durante las últimas décadas, el voto hispano solía mantenerse demócrata aun sin ser reconocida su contribución en la política legislativa. Esta mudanza de más de 25 por ciento de votos reitera la relevancia de su voto. El respaldo deberá corresponderse con políticas concretas a favor de la población latina. Los demócratas cometerían un grave error si dieran por asegurada su lealtad rumbo a 2028.

Otra observación es que la descalificación y la crueldad encontraron límites. En Ohio, Vivek Ramaswamy utilizó a la madre de su contrincante, Amy Acton, para desacreditarla, explotando una historia familiar marcada por el abuso sexual que sufrió de niña. Trump defendió el anuncio. Acton ganó. En Carolina del Sur, los ataques que pretendieron convertir a la pediatra Annie Andrews en una amenaza para los menores tampoco impidieron su triunfo. En Texas, James Talarico venció pese a una costosa campaña de ataques personales. No podemos atribuir esas derrotas únicamente a tales excesos. Pero sí advertir que ni la humillación personal ni la fabricación de enemigos bastaron para construir mayorías.

Finalmente, el resultado abre la posibilidad de recuperar los contrapesos. La mayoría demócrata en ambas cámaras tendrá la responsabilidad de fiscalizar al Ejecutivo, exigir cuentas y poner límites a sus excesos. La experiencia reciente de México podría servir como advertencia sobre los riesgos de concentrar el poder y debilitar su vigilancia. La renovación democrática dependerá de que los ganadores ejerzan el poder que les fue confiado para mejorar las condiciones de la población y para cerrar la puerta y castigar la corrupción del poder sin distinciones partidistas.

P.D. La gestión de Lorenzo Córdova ya fue auditada. Pretender comparar una dirigencia que construyó consensos y rindió cuentas con la incapacidad de Taddei para generar acuerdos y los señalamientos de corrupción que pesan sobre su gestión resulta, por lo menos, absurdo.

Las responsabilidades se acreditan, no se reparten para diluir el mayor golpe a la institución responsable de organizar las elecciones desde su fundación.

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