A diario, temprano, se reparte el pan con nuevos programas sociales de cuestionable solidez técnica, a veces, con el producto de ventas del garaje gubernamental cuyo botín va, por única ocasión a una de las tantas comunidades miserables del país ganadora de secreta tómbola presidencial; migajas que forjan leyenda a lo Chucho el roto y propaganda a lo 4T.
Pan por mayoreo se reparte a la CNTE reviviendo prebendas sobre la nómina magisterial que, por ello, sólo deberá en teoría, transparentar el padrón de maestros reales, de comisionados o de los supuestos para poder medrar en lo privado con lo público.
Pan calientito que sale del voluntarismo oficial que por las mañanas hornea promesas sin reparar en su consistencia, en su capacidad financiera a largo plazo, con lógica propia de una tienda de raya; hay lo que hay hasta que lo que hay, se acaba. Mística infinita que vuela sobre los ahorros perenes ejecutados sin mediar costos.
Circo que hace cartel a partir de las purgas de una 4T sin cohesión. Pleitos entre adeptos e ineptos, entre colaboradores-coro del Presidente, con prietitos en el arroz que renuncian para de inmediato ser echados a los leones. Popular espectáculo donde los caídos de la gracia de “ya saben quién”, aterrizan sin mínima escala intelectual en la arena de los traidores, cobardes y demás epítetos a los cuales, los de ahora, son más propensos que los de antes.
Gladiadores al centro, Germán Martínez, Carlos Urzúa y Tonatiuh Guillén, a los costados, Josefa González Blanco, Carlos Lomelí y otros. Guardia pretoriana de ocasión, Santiago Nieto, Irma Eréndira Sandoval y Yeidckol Polevnsky que proclaman; por encima de la razón, la pasión.
Laica devoción por el prócer sin mediar leyes y normas. No son iguales, pero hacen lo mismo. Hay pelea por Morena, por superdelegados, por colocar fichas propias en tableros ajenos, por construir futuro, por cacarear huevos ajenos, por influir, por no desentonar, por no disentir. Al menos, no mucho.
También en Baja California hay circo, Porfirio Muñoz Ledo desnuda el truco y provoca, “el Senado puede desaparecer los poderes en el estado…”. Jaime Bonilla, conspicuo cómplice, ilustra el populismo intérprete de lo que el pueblo quiere, lo que el pueblo ignora, de lo que le sobra y lo que le falta. Atentado contra la democracia que huye a esconderse entre legalismos, por igual, ajenos al pueblo.
No hay crecimiento económico, su infame magnitud es inferior al de la época desterrada de corruptos y neoliberales. Hay datos opuestos a la voluntad heroica de la justicia histórica. Austeridad que desocupa gente y construye realidades chocantes con la prédica: “vamos bien, muy bien, requetebién”.
El IMSS informó que durante junio se perdieron más de 14 mil empleos formales. Datos adversos a los otros datos. Hay pan y hay circo, el pueblo está contento. Todo lo demás, parece ser lo de menos.

