Sheinbaum se destapa

Fase 2
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El 14 de enero, el Presidente invitó a comer a los gobernadores del país, también a algunos de su gabinete. Reunión informal, sin agenda, pero con mensaje. En la foto del recuerdo, tomada desde la cabecera opuesta a López Obrador en la larga mesa del Salón Morado de Palacio Nacional, se miran alegres varios mandatarios y secretarios.

Y a la izquierda de AMLO, junto a él, y más sonriente aún, la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum.

Para nadie es un secreto la predilección del Presidente López Obrador por su compañera de causa. Ni la extinta relación de Sheinbaum con uno de los involucrados en el escándalo por los pagos en efectivo del empresario Carlos Ahumada a personajes cercanos al aparato de gobierno del entonces Jefe de Gobierno del D.F., documentados en videos, hizo mella en el sólido vínculo.

Durante la batalla al interior de Morena por la candidatura a la Jefatura de Gobierno capitalina a mediados de 2017, cuando toda encuesta daba la elección a quien resultase ungid@, las serias aspiraciones de Ricardo Monreal y Martí Batres fueron aplacadas. Sheinbaum se hizo de la misma plataforma que proyectó a AMLO. Monreal sólo amagó con salirse. Batres se alineó.

En un año de gobierno, las amenazas de Trump por flujos migrantes, los estira y afloja por el T-MEC y otras coyunturas posicionaron a Marcelo Ebrard como el miembro más destacado en el ejercicio del poder de la 4T. Los trabajos legislativos que ha desempeñado, con alguno que otro desaseo político, como el de la elección de la ombudsperson, le han valido a Ricardo Monreal luces y exposición.

Del resto del equipo presidencial nadie brilla fuera del halo que López Obrador desea y controla. En este contexto, Sheinbaum destaca por discreta. Tanto que, a algunos cercanos les preocupa la falta de protagonismo. Si bien las cosas en la CDMX, sobre todo en materia de seguridad, no dan para presumir nada, la mandataria dejó pasar un sinnúmero de oportunidades para salir en la foto.

Ya no. Sheinbaum toma posición en Morena al empujar al frente a su excoordinador de campaña, Alfonso Ramírez Cuéllar. El Congreso de la CDMX avanza con nombramientos de cercanos a su esfera y fortalece la unidad Ejecutivo-Legislativo a nivel local. Juega a la Lotería del avión, al anunciar que si el ganador resulta chilango habrá dispensa de impuestos. Se sube al affair Moreira-Aguayo, condenando el actuar de un juzgador capitalino dentro de un caso del que ni el Presidente quiso opinar. Incluso, de la fuga de tres conspicuos delincuentes promete dar con responsables y fugitivos.

Cambios en su gabinete apuntalan la actividad económica, la Policía mejora, pero la seguridad pública dista de niveles mínimamente aceptables, los asaltos de todo tipo, y en cualquier zona, acechan a ciudadanos inertes. Pero Sheinbaum espabila. Sale en la foto. Falta mucho y, sin embargo, se mueve.