Miércoles 25.11.2020 - 10:01

Cobardía y racismo en EU

Trump contra la ciencia
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En tan sólo 24 horas se registraron 4 tiroteos en Estados Unidos. Al menos uno de ellos, el de El Paso, Texas, está confirmado que fue perpetrado por un supremacista blanco que intentaba “matar a todos los mexicanos posibles” en protesta por la “invasión hispana” que pone en peligro lo que este infame personaje –a quien no pienso nombrar- entiende por América.

Ya hemos hablado en este espacio en varias ocasiones de tiroteos, de la Asociación Nacional del Rifle (NRA) y sus donaciones millonarias a los políticos republicanos, y de la falta de conciencia de los legisladores que anteponen sus intereses a las vidas de los ciudadanos que juraron servir.

Los grupos de odio no son nada nuevo, pero es cierto que en los últimos años han proliferado gracias al espaldarazo que tienen desde varias tribunas públicas de alto nivel. Al parecer ya no es una vergüenza estar ligado a grupos, portales de noticias y personas que abiertamente exponen ideologías virulentas, fanáticas y divisorias. Al parecer uno puede incitar a la violencia, discriminando e insultando sin el menor empacho.

El presidente Trump ha condenado con poca fuerza los ataques y ha culpado a los medios de fomentar el enojo y la rabia al no ser justos en sus coberturas. Sin embargo, dándole una ligera mirada a su Twitter entre el primero y segundo día de agosto, encontramos una publicación atacando al congresista negro de Baltimore, Elijah Commings, un fuerte espaldarazo a Steve Bannon –reconocido supremacista blanco y creador de uno de los portales de noticias más racistas que existe-, una nota sobre un migrante sirio atacando gente con una espada samurái y un ataque al alcalde de Londres –musulmán y crítico de Trump- denominando a su ciudad “Londonistán” o “ciudad-cuchillada” en alusión a los ataques terroristas con este tipo de arma y relacionándolos unilateralmente con la religión musulmana. Y ahora, con decenas de muertos y heridos, Trump calla, se esconde en un club de golf y tuitea sobre una pelea de box. Las palabras tienen repercusiones; incitan sentimientos y acciones de los que debemos hacernos responsables.

No hay pretexto para apoyar a estos políticos xenófobos cuyas palabras tiñen de sangre nuestras calles. Ni la economía, ni legislaciones conservadoras, ni el ataque a ciertos grupos o prácticas con las que no coincidimos son razón suficiente para apoyar a quien ofende, denigra y discrimina deliberadamente a las personas. No se puede apoyar a quien cobardemente fomenta el odio y la violencia.

México hará bien el levantar la voz y llamar al tiroteo de El Paso por su nombre: terrorismo. Al menos en la prensa internacional debe prevalecer el señalamiento a esta persecución sistemática de la comunidad hispana en Estados Unidos.