Jueves 3.12.2020 - 13:55

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Arturo Damm Arnal

Volviendo a la normalidad (VII)

PESOS Y CONTRAPESOS

Arturo Damm Arnal
Arturo Damm Arnal
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A partir de junio, mes en el cual, después del cierre parcial de la economía en abril y mayo, se inició la reapertura, también parcial, de la economía, hemos visto, en el comportamiento de muchas variables, lo que se conoce como efecto rebote: después de resultados muy malos (muy por debajo de lo normal) de pronto aparecen resultados muy buenos (muy por arriba de lo normal), efecto rebote que es de corta duración.

Un buen ejemplo del efecto rebote lo tenemos en el comportamiento de la producción de bienes y servicios, el Producto Interno Bruto, el PIB. En términos trimestrales, comparando cada trimestre con el trimestre anterior, durante el segundo trimestre del año el PIB decreció 10.1 por ciento (muy por debajo de lo normal), para crecer (con cifras preliminares) al 12.0 por ciento a lo largo del tercero (muy por arriba de lo normal). Típico ejemplo del efecto rebote, que en algunos casos, como el de la actividad industrial, ya se agotó.

Es en la actividad industrial, que aporta el 28.9 por ciento del PIB, compuesta por la manufactura (que aporta el 58.7 por ciento de la actividad industrial), por la construcción (que aporta el 21.6), la minería (que aporta el 11.3) y la generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final (que aporta el 8.4 por ciento de la actividad industrial), en donde ya se agotó el efecto rebote.

En términos mensuales (comparando cada mes con el mes anterior), éste fue el comportamiento de la actividad industrial entre abril y septiembre. Abril, menos 26.2 por ciento; mayo, menos 0.8; junio, más 18.4; julio, más 7.0; agosto, más 3.3; septiembre, 0.0 por ciento. Después de los pésimos resultados, sobre todo de abril, efecto del cierre parcial de la economía, se logró un muy buen resultado en junio, consecuencia de la reapertura de la economía, que fue siendo cada vez menor, hasta que en septiembre se esfumó, con un crecimiento del 0.0 por ciento: más 0.2 la minería; menos 3.1 electricidad, agua y gas; menos 5.6 la construcción; más 2.4 la manufactura.

Parte de la vuelta a la normalidad es el agotamiento del efecto rebote, que ya tuvo lugar, para la actividad industrial, en septiembre, agotamiento que debe compensarse con buenas políticas económicas que, en términos generales, han brillado por su ausencia.

En términos anuales, comparando cada mes con el mismo mes del año anterior, éste fue el comportamiento de la industria entre abril y septiembre: abril, menos 29.9 por ciento; mayo, menos 29.4; junio, menos 17.1; julio, menos 11.1; agosto, menos 8.2; septiembre, menos 7.5: minería, menos 3.0 por ciento; electricidad, agua y gas, menos 7.3; construcción, menos 17.2; manufactura, menos 5.0 por ciento.