Bibiana Belsasso

Histerectomías, un crimen racial

BAJO SOSPECHA

Bibiana Belsasso
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Por:
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Nadie nos explicábamos cómo hace un par de años veíamos imágenes de niños en jaulas separados de sus padres, niños migrantes en Estados Unidos. Escribíamos en este espacio que, como buen hombre de negocios que es, Donald Trump encontró la manera de lucrar con los migrantes enjaulados, porque esas jaulas son concesiones privadas que generan recursos a quien las maneja.

Ahora también ha salido a la luz cómo decenas de mujeres han sido sometidas a operaciones para que se les remuevan sus órganos reproductivos sin ni siquiera haber sido consultadas; ese tipo de cirugías también están concesionadas. Es decir, son un negocio.

Se sabe que por lo menos son seis las mexicanas a quienes las autoridades estadounidenses han dejado estériles.

El día de ayer, el canciller Marcelo Ebrard expresó que es “inaceptable” la presunta esterilización forzada a migrantes mexicanas en centros de detención en Estados Unidos; detalló que, de confirmarse las investigaciones, se contemplaría la posibilidad de denunciar al Gobierno de ese país.

Ebrard informó que el servicio consular de México en Estados Unidos ya se ha entrevistado con “seis de las que potencialmente podrían haber estado sujetas a este procedimiento” y que esta semana seguirá contactando a otras mujeres.

Esta información se había mantenido hermética, hasta que una enfermera, Dawn Wooten, que no quiso ser cómplice de estas atrocidades, denunció que en la prisión donde trabajó en Georgia se estaban haciendo estas prácticas.

La enfermera define las remociones de útero como: “un experimento de campo de concentración”.

Según denunció ante al Departamento de Seguridad Nacional, ciertas mujeres inmigrantes que eran detenidas y llevadas a este centro eran sometidas a histerectomías, una cirugía para extraer el útero, que tiene como resultado la infertilidad total de la mujer y la interrupción del periodo menstrual.

Wooten trabajó durante tres años en un ICE. En ese tiempo fue testigo de cómo en estos centros se violaron los derechos de varios inmigrantes detenidos. El más escalofriante es el caso del “colector de úteros”, un ginecólogo que no ha sido identificado aún, pero que, según la enfermera, operaba a varias de las mujeres retenidas fuera del centro.

“Todas las mujeres a las que él ve tienen una histerectomía, todas. Él incluso le sacó el ovario equivocado a una joven”, afirma Wooten, “ésa es su especialidad, él es un colector de úteros”, agrega la enfermera, quien no tuvo conocimiento directo de lo ocurrido, aunque sí recibió referencias de las mujeres detenidas.

Denuncia grave

La enfermera  Dawn Wooten, el pasado 15 de septiembre, afuera del Centro de Detención del condado Irwin, Georgia, donde habló de las esterilizaciones forzadas que se practican a los migrantes ilegales en este lugar.
La enfermera Dawn Wooten, el pasado 15 de septiembre, afuera del Centro de Detención del condado Irwin, Georgia, donde habló de las esterilizaciones forzadas que se practican a los migrantes ilegales en este lugar.Foto: AP

Por lo pronto, el Gobierno mexicano pidió a Estados Unidos “información detallada” sobre la extracción del útero a estas mujeres, que fue denunciada por activistas estadounidenses.

El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), por su parte, anunció la semana pasada que abrirá una pesquisa independiente sobre las denuncias de histerectomías en el centro de detención de Irwin.

El esterilizar a mujeres y hombres, a quienes se piensa son inferiores, no es una práctica nueva en Estados Unidos. Viene desde 1890. Cerca de Nueva York hay un laboratorio de investigación genética que fue fundado ese año, poco después de que Charles Darwin publicara su teoría de la evolución y la selección natural.

La guía del laboratorio explica que "a finales del siglo XIX y principios del XX hubo una tendencia a la reproducción selectiva. Si un humano era considerado indigno de pasar su herencia a generaciones futuras, era esterilizado contra su voluntad".

En un reportaje de la BBC hablan precisamente de la eugenesia, que es esterilizar para purificar la raza humana, y cómo estas prácticas fueron tomadas por los nazis en Alemania poco antes de matar a miles de judíos en campos de concentración.

Para 1910, en el laboratorio había algo conocido como la "Oficina de Registro de Eugenesia". Recolectaban información, la procesaban y archivaban. Les interesaba todo tipo de rasgos humanos: desde el color del cabello y los ojos hasta daltonismo y epilepsia, además de curiosidades como "amor por el mar", algo que llamaban "gitanismo" y "genes de guerrero", así como unos menos exóticos, como promiscuidad, control moral y vagabundeo.

También había concursos en universidades y a los jóvenes más privilegiados les subrayaban que su deber era reproducirse.

En uno de los carteles que usaba la American Eugenics Society, explicaban que desde la epilepsia hasta la pobreza se heredan y que en el "triángulo de la vida" uno puede mejorar la educación, cambiar el entorno, pero no puede hacer nada para mejorar la herencia.

Muchas de las leyes estatales fueron llevadas a las cortes y derogadas, pues los jueces no aprobaban la esterilización sin consentimiento.

Pero en 1927 fue dictada una decisión sobre la esterilización por eugenesia como constitucional.

Esterilizaban a los sordos, ciegos, epilépticos, "débiles mentales"... hasta a los pobres, pues la pobreza tenía su propio diagnóstico médico: pauperismo.

Cualquier persona considerada como una rémora para la sociedad estaba en riesgo.

Alrededor de 60 mil a 70 mil personas fueron esterilizadas en EU.

Quizás lo más sorprendente es que algunos estados, como Virginia, siguieron esterilizando hasta 1979.

Es una violación terrible a los derechos humanos. ¿Cómo es posible que estas prácticas de esterilización forzosa se continúen dando, y ahora con los migrantes?

Lo hacen para supuestamente purificar la raza, pero también como un negocio que deja mucho dinero.

Las autoridades estadounidenses deben responder a estas acusaciones.