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Bibiana Belsasso

La mala suerte de ganarse la lotería

BAJO SOSPECHA

Bibiana Belsasso
Bibiana Belsasso 
*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Por:
  • Bibiana Belsasso

Se ganaron 20 millones de pesos por un cachito del sorteo del avión presidencial de la Lotería Nacional y empezó su desgracia. Veintiocho familias han tenido que abandonar su comunidad en El Carrizal, ubicada en el municipio de Ocosingo en los Altos de Chiapas, donde su población es de origen Tzeltal.

Su vida cambio y para mal cuando, en el sorteo que se realizó el 15 septiembre del año pasado, la escuela preescolar “José María Morelos y Pavón” fue uno de los premiados; desde ese momento las amenazas se hicieron presentes.

Los Petules exigieron el dinero porque en sus planes estaba la compra de armas, pese a que los habitantes buscaban remodelar el plantel escolar y realizar otras mejoras para la comunidad.

¿Quiénes son Los Petules?

Es un grupo paramilitar que desde hace más de dos décadas opera bajo el amparo de autoridades municipales y estatales.

Las constantes amenazas para que entregaran el dinero provocó que estas familias decidieran huir a otras zonas de los Altos de Chiapas, algunos llegaron a San Cristóbal de las Casas para evidenciar la violencia a la que son sometidos, pues fueron sacados de sus viviendas desde hace un mes.

Las familias acudieron ante el Fiscal de Justicia Indígena para presentar una denuncia porque han sido amenazados de muerte, exigen que se lleve a cabo un proceso de desarme en contra de Los Petules, porque desean regresar a su comunidad para cuidar sus terrenos y animales de corral.

Asaltos, tortura, desaparición forzada, despojo de tierras, ataque con armas de fuego y acoso sexual es lo que de manera constante sufren los poco más de 450 habitantes de la comunidad.

A lo largo de su existencia, este grupo paramilitar se cobija en los llamados usos y costumbres para someter a las comunidades indígenas de Ocosingo, donde además de los Tzeltales también están los Tzotziles y los Tojolabales.

Esta cultura, que se mantiene en esa región, provoca altos niveles de discriminación y violencia hacia las mujeres, incluyendo la violencia familiar y comunitaria, la discriminación, la venta de niñas y la poligamia, lo que representa graves violaciones a los derechos humanos.

Los integrantes de Los Petules, durante años han sido acusados de fomentar la prostitución, incluso asechan de forma constante a las menores de edad que van a secundaria y preparatoria, las denuncias de violación existen, pero han sido archivadas.

Además, acostumbran a drogarse y permanecer en ese estado por días, lo que les da valor para realizar disparos al aire por horas sin importar que una de las balas perdidas pueda causar herida o la muerte a alguien; pese a los señalamientos, el grupo nunca ha sido procesado.

Los pobladores acusan que autoridades locales y estatales han entregado recursos a este grupo paramilitar para la compra de armas. Incluso, se sienten tan protegidos que no les importa evidenciar en redes sociales su arsenal.

Violencia en Chiapas

En Ocosingo, el Frente Nacional de Lucha por el Socialismo asegura que Los Petules asaltan carreteras con lujo de violencia.Foto: Cuartoscuro

El grupo se consolidó en 1994 a la par del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, el EZLN, tiene como centro de operaciones los poblados de El Nacimiento y San Marcos Carrizal II. Desde 2013 es considerado como una agrupación delincuencial.

El Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS) ha señalado que Los Petules asaltan carreteras y lo hacen con lujo de violencia. En una de estas acciones, el grupo fue enfrentado por policías judiciales, lo que dejó abatido a José López Rodríguez, hermano de Pedro, el líder de los paramilitares.

Por años, muchos de sus integrantes buscaron refugio en el EZLN, pero éste los expulsó debido a sus acciones agresivas y que no tenían como fin ayudar a los indígenas de Chiapas, por ello buscaron a la Organización de Cafeticultores de Ocosingo, la ORCAO.

Bajo el cobijo de la ORCAO, Los Petules comenzaron a atacar a las comunidades zapatistas como la Moisés Gandhi y Cuxuljá, ubicadas en el mismo municipio de Ocosingo. También atacó organizaciones campesinas como la Emiliano Zapata.

Todos estos ataques llegaron ante las autoridades, quienes lejos de ayudar a las comunidades, protegieron a los paramilitares, ninguno ha sido procesado y no existe una investigación en curso por alguna de las denuncias en su contra.

En el ejido Esquipulas Guayabal del municipio de Chapultenango, Los Petules fueron señalados de atacar a hombres, mujeres y niños el domingo 21 de noviembre, lo que provocó que varias familias de la etnia zoque tuvieron que desplazarse de la comunidad.

La inconformidad surgió después de una resolución del Tribunal Unitario Agrario por la diputa de dos mil hectáreas que se ubican en las faldas del volcán Chichonal, un pleito que existe desde 1982.

Ahora, la Fiscalía general del estado informó que los agresores lesionaron a un agente municipal y se posesionaron de un predio, hasta ahora se tiene identificados como los agresores a Alejandro, Andrés, Mario, Guadalupe, Ramiro y Moisés, pero no han sido detenidos.

El historial de agresiones de Los Petules tiene registro en 2015, cuando acribillaron en una emboscada a un habitante del Carrizal identificado como Héctor Santiz López, lo asesinaron porque realizó una protesta para recordar el aniversario de los 43 estudiantes normalistas desaparecidos de Ayotzinapa.

Para 2017, integrantes del grupo paramilitar le dispararon en la cabeza a un adolescente de 13 años de edad cuando se dirigía a una milpa en la misma comunidad del Carrizal.

El 17 de noviembre de este año, integrantes del FNLS salieron de su comunidad a realizar sus labores cotidianas, un grupo de cuatro paramilitares los interceptó y amenazó con machetearlos, otro hizo la señal de querer disparar, ante esa situación las víctimas se resguardaron en otros municipios.

Hoy, los Altos de Chiapas registra un alto índice de violencia, se debe a la disputa que libran grupos criminales por la ruta del tráfico de drogas y de personas, principalmente migrantes.

Es una zona a la que ni los zapatistas acceden, pues los grupos criminales como los Cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación tienen cercado hasta los límites con Guatemala; a estos grupos se suman los paramilitares.

Los jóvenes indígenas han sido los más vulnerables, atrapados por la adicción a la cocaína, la cual es transportada por células criminales y en el camino venden unos cuantos kilos a estos grupos de la población.

Las armas que Los Petules buscan comprar con el dinero de la Lotería Nacional que se ganó la escuela de la comunidad es para seguir azotando de violencia toda esa zona.

Y además, están quitándole lo poco que tienen a mucha gente de esa comunidad que a veces sólo es un pequeño espacio de tierra y algunos animalitos.

Esta violencia en los Altos de Chipas lleva décadas, pero últimamente se ha agudizado con la formación de nuevos grupos que se hacen llamar autodefensas y que en realidad están vinculados a criminales o forman parte de esos grupos.

Es verdad, hay que respetar los usos y costumbres, pero no los comportamientos que claramente violan la ley y los derechos humanos.