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Carlos Olivares Baró

Fin de semana con Britten, Corigliano, Shostakovich y Osamu Dazai

LAS CLAVES

Carlos Olivares Baró
Carlos Olivares Baró
Por:
  • Carlos Olivares Baró

Desde el jueves pasado desando por los espacios y las concordias de tres músicos que han sido fundamentales en mi vida: el británico Benjamin Britten (1913-1976), el italo-estadounidense John Corigliano (1938) y el ruso Dmitri Shostakovich (1906-1975). La lluvia es un presagio. Dispongo los fonogramas en la mesa y tomo la novela Ya no humano del japonés Osamu Dazai (1909-1948). Algo enigmático me conmina a releer, mientras escucho a estos tres genios musicales, al autor de la célebre novela El sol poniente, quien se suicida en 1948 arrojándose a las aguas crecidas del acueducto de Tokio.

Cuatro Interludios marinos y Passacaglia —de la ópera Peter Grimes—, de Britten; Concierto para violín y orquesta, El violín rojo (Chaconne, Pianissimo Scherzo, Andante flautando, Accelerando finale), de Corigliano; y Quinta Sinfonía en re mayor (Moderato, Allegretto, Largo, Allegro non troppo), de Shostakovich: obras que he seleccionado para el fin de semana.

[“La mía ha sido una vida llena de ignominia. No he llegado siquiera a conjeturar lo que debe ser vivir la vida de un ser humano”: Dazai.]

Entro en los primeros acordes de la entrañable música de Britten con abstraído interés. Inicia el agasajo con la ejecución de los interludios de la ópera Peter Grimes, que Britten estrenó en 1945 en el Sadler’s Theatre de Londres.

Mar de Aldeburg (costa oriental de Inglaterra) y el pescador Peter Grimes: “Amanecer”: preludio de la ópera que la orquesta glosa con motivo de violines y flauta, el cual se despliega en una atmósfera de calma y lontananza. Vida de tranquilo y sosegado transcurrir. “Mañana de domingo en la playa. Allegro spiritoso”: apacible timbre que describe el sosiego del sol sobre el mar y las casas del pueblo. Silencio y brote progresivo de metales. “Claro de luna. Andante comodo e rubato”: silencio nocturno. Entreacto de fina serenidad instrumental. Hechizada emoción. “Tempestad. Presto con fuoco”: acústica que describe el viento y la lluvia. Cólera del protagonista. Procelosa prosodia orquestal.

“Passacaglia”: (acto II de la ópera). Bajo ostinato en reiterado dibujo melódico. Breves secuencias de acordes sencillos. Cadencias. Paseo entre danza y canciones. Momento culminante de esta pieza de Britten.

[“Estoy convencido de que la vida humana está llena de numerosos ejemplos puros, felices y serenos de insinceridad”: Dazai]

Prosigo en mi velada con John Corigliano —premio Pulitzer 2001 y Premio Oscar por Mejor Banda Sonora por la cinta El violín rojo—. Concierto para violín y orquesta: demostración de habilidad técnica del violín solista.

“Chaconne”: violín solista en tenue melodía que comparte en alternancia con metales y percusiones. Aquietados glissandos de trombones. Contrapunteo instrumental. Pizzicatos procelosos. Zarabanda. Danza. Bajo ostinato de sugerentes progresiones armónicas. Solista de asombroso imaginario melódico: ornamentada interpretación.

“Pianissimo Scherzo”: concertino en desbordado virtuosismo. Sugestiva prosodia instrumental. “Andante flautando”: pasaje de diálogo entre contrabajos, violonchelos y violas: violines que entran y diseñan matices de hermosa animación. “Accelerando finale”: magistral solo de violin. Colorido orquestal. Contrapunteo de violín y orquesta.

[“Las mujeres duermen tan profundamente que parecen estar muertas. ¿Quién sabe? Las mujeres pueden vivir para dormir”: Dazai]

Shostakovich se adueña de mi ánimo, me impulsa. Quinta sinfonía en re mayor, uno de los trabajos más populares del músico de St. Petersburgo, que en su estreno —Leningrado, 1937— recibió una ovación de 40 minutos ininterrumpidos.

“Moderato”: sucesiones melódicas y rítmicas que los violines revelan en variantes de líneas extensas escoltadas por pasajes breves de enigmática y sugestiva jaculatoria instrumental. “Allegretto”: espléndido vals de raigambre popular en discurso de satírica enunciación. Excitable y tentadora textura de un gozoso Shostakovich en uno de sus mejores momentos creativos, cuando apenas tenía 30 años.

“Largo”: Intermezzo de vientos precedidos por cuerdas al unísono. Extendidos motivos melódicos en cuasi tonalidad elegiaca. Arpa y celesta en hondo tejido armonioso. Flauta en grácil ascenso melódico. “Allegro non troppo”: Sonata allegro en marcha culminante. Tensa y procelosa conclusión. Tonalidad obsesiva. Finale de tambores y timbales de exaltada habla shotakovichiana.

“Supongo que no hay ninguna exageración en decir que este mundo está compuesto enteramente de personas desgraciadas”: leo en Ya no humano. Yo estoy, sin embargo, feliz después de esta velada íntima. Osamu Dazai nunca escuchó a Shostakovich.

Quinta Sinfonía/ Shostakovich
Quinta Sinfonía/ Shostakovich
  • Artista: Sinfónica de Bayerischen
  • Género: Orquestal Sello: BRKLASSIK