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Carlos Urdiales

El rojo que no es rojo, la crisis que no es crisis

SOBRE LA MARCHA

Carlos Urdiales
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Por:
  • Carlos Urdiales

La pandemia no está controlada, el repunte de Covid-19 es una realidad. Gente muriendo en las puertas de hospitales públicos y privados. Otros se despiden en su casa, ahí fallecen. No se le ocurra enfermarse, la peste que a algunos les vino como anillo al dedo, aprieta y duele.

En Ciudad de México, epicentro pandémico, están ocupadas ocho de cada diez camas de hospitales; en terapia intensiva siete de cada diez atienden a un paciente grave. Estado de México, complemento urbano de nuestro Valle en rojo, reporta saturación hospitalaria del 71 por ciento. Y nos sobran fiestas y faltan camas y más heroico personal médico especializado.

La Emergencia por Covid-19 reventó el semáforo epidemiológico, no a su creador. Jugarle al valiente es jugarse la vida propia y ajena. Hacerse menso y armar fiestas clandestinas, como ocurrió el fin de semana en el bar Marte, en las Lomas de Chapultepec, es lo mismo que hacía el tío Lolo, aquel que se hacía tonto solo.

En Nuevo León, Chihuahua, Guanajuato, Tabasco, Coahuila, Jalisco y Valle de México, la alerta es máxima. Decenas de personas agonizan afuera de hospitales públicos y privados, llevan sus propios tanques de oxígeno y mascarillas esperando atención urgente mientras tiempo y vida se les acaban.

La capital del país ya estableció un nuevo pico de hospitalizaciones al superar las del 21 de mayo. 4 mil 553 camas ocupadas y a dos mil de rebasar la capacidad instalada en centros médicos públicos y privados.

Si hoy se enferma, el dinero no hará diferencia, los seguros de gastos médicos tampoco. La pandemia nos desborda y nos iguala; tan vulnerables somos todos que sólo conciencia y corresponsabilidad nos mantendrán a salvo.

114 mil muertos después, descubrimos que rojo y naranja son lo mismo. Que sólo debemos preocuparnos de estar en Emergencia por Covid-19, nos regaña López-Gatell. Llevamos 258 días con pandemia y demagogia sanitaria sin freno.

Las pruebas masivas crecen porque sirven. El incremento de casos es exponencial. De acuerdo con el reporte técnico diario de la Secretaría de Salud, actualmente hay 87 mil casos activos estimados, es decir, personas que iniciaron con síntomas durante los últimos 14 días.

¿Cómo estará de grave la situación que el Presidente López Obrador llama al pueblo a guardarse? ¿Prohibido prohibir? ¡No! Prohibido enfermarse, prohibido contagiar, prohibido no estar informado, prohibido desdeñar la vida.

Festina el mandatario que sabiduría, prudencia y sensatez de todos quedó de manifiesto el sábado con la Basílica de Guadalupe vacía. Omite en su retórica presidencial que para que la Virgen quedara confinada se aplicó un operativo de seguridad, comunicación y eclesiástico, sin precedente.

La Guardia Nacional cercó inmediaciones del templo mariano, el Papa Francisco expidió indulgencias a domicilio, la Arquidiócesis Primada de México predicó en capillas quedarse en casa. Alcaldía y CDMX echaron el resto. No, la gente solita no dejó de ir, cerraron el templo, atajaron peregrinaciones, informaron y tuvieron éxito. Que si no.