Carlos Urdiales

Ruptura

SOBRE LA MARCHA

Carlos Urdiales*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Carlos Urdiales
*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Por:
  • Carlos Urdiales

La denuncia de Marcelo Ebrard en contra del desmedido acarreo a favor de Claudia Sheinbaum agitó el avispero.

Una eventual ruptura y la imagen de una candidatura extraordinaria, dibujan otro escenario: La 4T vs. La 4T.

Dice la conseja popular; para que la cuña apriete, ha de ser del mismo palo. Porque a pesar de la vapuleada demoscopia, el olfato curtido permite imaginar hacia dónde se decantará la contienda si no es Claudia contra Marcelo.

A nivel nacional en congresos y alcaldías podemos pensar en el voto diferenciado que preserva el equilibrio democrático. Volvamos a la grande y a la historia.

A mediados de los años 80, leales al sistema, denunciaron dados cargados hacía el favorito de Palacio. Los entonces disciplinados Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez, rompieron con el PRI para fundar el Frente Democrático Nacional (FDN).

Más tarde, después de la cuestionada elección de Carlos Salinas de Gortari, Andrés Manuel López Obrador aceptó la invitación del ingeniero Cárdenas para sumarse al FDN y buscar, por primera vez, la gubernatura de Tabasco.

Lo haría una segunda vez sin éxito antes de suceder a Cárdenas en la Ciudad de México. Tres postulaciones presidenciales después, llegó a Palacio Nacional.

En 1988 la elección presidencial se cerró porque fue PRI vs. PRI. ¿Estamos en la víspera de un capítulo similar? ¿Podría Marcelo Ebrard armar un frente en torno suyo?

El que avisa, no traiciona. Denuncia cargada. Si Claudia Sheinbaum gana la sui generis encuesta, su candidatura nacerá impugnada, inferir que hay trampa mancha, tizna. Evidencia la debilidad del liderazgo nominal de Mario Delgado y Citlalli Hernández en Morena.

Marcelo Ebrard y sus asesores decidieron atacar a empresas encuestadoras. Quizá debieron censurar la metodología que Morena ordena para abrir diferencias y evitar denuncias.

Para la madre de todas las encuestas morenas, junto con el entrevistador acudirán un representante de cada corcholata y una más del partido. Media docena de personas. ¿Cuántos recibirán frente a su puerta a semejante comitiva?

La investigación telefónica distorsiona la segmentación y sus afinidades. Las encuestas cara a cara sobreestiman la preferencia de clases populares en detrimento de los sectores medios y altos. Técnicamente no es problema ajustar la metodología, políticamente sí.

Morena necesita contiendas aburridas, con marcadores abrumadores. Por eso una sola pregunta valdrá el 75 por ciento, para que la o el vencedor, aplaste.

Evitar una derrota así y no por unos cuantos cuestionarios, mantener abiertos canales estratégicos con otros partidos políticos, ser personaje repelente a los negativos que la figura de AMLO pudiera provocar en ciertas capas y al tiempo, estar plenamente identificado con la 4T y su líder, abren esta incógnita que invade nuestras conversaciones.

¿Viene la ruptura?

Ayer Martha Delgado, destacada integrante de esa campaña, le dijo a Enrique Hernández Alcázar en W Radio que no.