David E. León Romero

Lo que no hemos hecho por el agua

JUSTA MEDIANÍA

*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Por:
  • David E. León Romero

La crisis por la escasez de agua por la que atraviesan diversas regiones de nuestro país no es nueva. Ha sido construida a lo largo de décadas. La delicada situación por la que atraviesa en particular el estado de Nuevo León, que ha cobrado relevancia en medios nacionales, la viven desde hace muchos años gran número de comunidades de nuestro país.

Los responsables de esta crisis no son nuestros políticos, culparlos a ellos y esperar que resuelvan la gran problemática, de nada sirve; por el contrario, nos releva de nuestra responsabilidad como ciudadanos, empleados, empresarios y usuarios, sea cual sea nuestro rol en la sociedad. Así, entendiéndonos como parte activa y causa del problema, podemos también ser parte de la solución.

Es claro que el modelo de gestión del agua en nuestro país no es sostenible y debe modificarse. Hay una serie de tareas, problemáticas y decisiones que no hemos querido emprender, combatir, ni tomar, que sin duda alguna atenuarían la crisis y constituirían un nuevo modelo de gestión. Entre ellas destacan: 1. Combatir de manera decidida el robo de agua que cometen personas físicas y morales mediante tomas y pozos clandestinos. 2. Pagar el agua que realmente consumimos. 3. Aprovechar la lluvia captándola, almacenándola y potabilizándola. 4. Promover la infiltración a los mantos freáticos y acuíferos. 5. Medir el consumo; toda toma de agua debería tener un medidor. 6. Ajustar las tarifas al alza manteniendo apoyos a quien lo necesita. 7. Dejar de regar con agua potable. 8. Dejar de barrer la banqueta y lavar el coche a manguerazos. 9. Sustituir nuestros muebles de baño y accesorios por ahorradores. 10. Dejar de utilizar agua potable para alimentar escusados. 11. Aprovechar el agua que se desperdicia, mientras esperamos a que el agua caliente salga por la regadera. 12. Bañarnos con cronómetro en mano. 13. Dejar de consumir agua embotellada. 14. Invertir en eliminar fugas al interior de las viviendas y en las redes de distribución. 15. Separar los drenajes: pluvial, aguas grises y aguas negras. 16. Incrementar la capacidad y calidad del saneamiento de las aguas residuales. 17. Utilizar agua tratada en todo lo posible y utilizar la potable para lo estrictamente indispensable. 18. Fomentar el reciclaje, es decir, utilizar la misma agua para el mismo uso reponiendo sólo mermas. 19. Sustituir todos los mingitorios que utilizan agua por aquellos que no la requieren. 20. Fortalecer a los institutos especializados en la investigación y el desarrollo de tecnología que permita el mejor uso y aprovechamiento del agua. 21. Promover el desarrollo de recursos humanos especializados en asignaturas relacionadas con el agua. 22. Endurecer las sanciones para todos aquellos que la desperdician. 23. Sancionar a quienes lucran con la distribución de agua en pipas.

Todos podemos poner de nuestra parte para agravar la situación o para construir su solución. Lo que hoy sucede en el norte del país, sucede también en mayor o menor medida en todo el territorio nacional. Urge una cruzada nacional para configurar un nuevo modelo de gestión del agua. El futuro nos alcanzó.