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¡No bajemos la guardia!

DESDE LAS CLOACAS

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El DuendeLa Razón de México
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Casi todo el país registra una tendencia a la baja en casos de Covid-19 y aunque las cifras revelan que ha existido una disminución en el número de muertes, contagios y hospitalizaciones, Quintana Roo mantiene una preocupante tendencia al alza que nos hace prender las alertas en el Caribe mexicano.

Hace apenas unos días, el gobernador de la entidad, Carlos Joaquín González, fue muy claro en su mensaje publicado a través de redes sociales “estamos en riesgo inminente de regresar al confinamiento, llevamos cinco semanas en ascenso de casos”.

Lo dijo también el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, en su conferencia vespertina de la semana pasada “mientras existan personas enfermas de Covid en México, puede resurgir la epidemia”.

Entonces, ¿por qué la decisión de pasar a casi todos los estados a semáforo verde y algunos, como la Ciudad de México y el Estado de México a amarillo? Muy simple, en menos de un mes se llevarán a cabo las elecciones más importantes de las que se tenga registro y está claro que esta decisión obedece más a un tema político que a un tema de salud pública.

El Gobierno de la “4T” tiene muy claro que, de mantener el confinamiento y apostar de nuevo al cierre de negocios, restaurantes y lugares de esparcimiento, el costo se verá reflejado en las urnas, así que mientras no llegue la temida tercera ola de contagios, se intentará seguir regresando a esa “nueva normalidad” que desde el escritorio se vive muy diferente a cómo se atiende en los hospitales del país.

Este fin de semana, pude ser testigo de cómo siguen sin respetarse las medidas sanitarias en la gran mayoría de los negocios, tiendas departamentales y centros comerciales. Los aforos en teatros, cines y restaurante rebasan por mucho el 50% permitido con el cambio de semáforo, además de que se supone tendrían que estar en constante vigilancia por parte de las autoridades, para así asegurarse de que sigan disminuyendo los contagios, algo que la teoría suena muy bien, pero que en la práctica simplemente no sucede.

La realidad es muy clara, la pandemia no ha terminado y eso está muy lejos de suceder, pero como sociedad nos hemos relajado, nos estamos confiando, y aceptémoslo, hemos bajado la guardia. Tristemente le empezamos a apostar a que mientras las vacunas sigan llegando al país —no importa que sea a cuentagotas— tenemos esperanza de comenzar a ver la luz al final del túnel, a pesar de que con esquemas completos —las dos dosis— no se tenga ni al 5% de la población.

En el baúl: Ante el aumento de casos de Covid-19 en Quintana Roo, el gobernador de la entidad se reunió con empresarios hoteleros de Cancún para “jalarles las orejas” por relajar las medidas sanitarias y tener a uno de los principales destinos turísticos del país en la antesala de regresar a semáforo rojo.