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Horacio Vives Segl

100 días del gobierno de Biden y la relación con México

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Horacio Vives Segl
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Se cumplieron los primeros 100 días de la Presidencia de Joe Biden en Estados Unidos. Este ejercicio suele ser criticado, en tanto genera incentivos de producir a toda costa la percepción de un gobierno hiperactivo que ha de desmarcarse de su antecesor y que formula acciones con prisas y anuncios de debatible sustento. Sin embargo, en esta ocasión, dada la coyuntura de la política norteamericana y global, el ejercicio del primer tramo de la gestión Biden sí que resulta revelador.

Ubicado en el contexto posterior a la Segunda Guerra Mundial, un clásico texto del sociólogo político Peter Evans, El Estado como problema y como solución, aborda el papel central del Estado como palanca de desarrollo u obstáculo en un determinado país. Ronald Reagan, al inaugurar su administración, señaló que el gobierno no era la solución al problema del país, sino que el gobierno era el problema. Hoy, Joe Biden, con lo que pareciera una apuesta por el Big Government, manda una clara señal de la importancia de Washington para enfrentar los grandes desafíos de la política interna y del liderazgo global.

Como era de suponerse, el desafío fundamental de Estados Unidos —y de todo el mundo, en realidad— es el combate a la Covid-19. Biden anunció 100 millones de dosis en los primeros 100 días. El haber duplicado el número de vacunas en el plazo ofrecido ha sido, sin duda, el mayor acierto en el arranque de su gobierno, en claro contraste con el desastre de su antecesor, quien dejó a ese país como el más afectado en decesos y contagios. La celeridad y éxito del proceso de inmunización ha sido tal que hasta México se vio beneficiado de la donación de vacunas. En esa lógica, los recursos que la administración y el Congreso tienen proyectados en gasto e inversión para apoyar a las familias estadounidenses y reactivar el empleo y la economía son realmente impresionantes. Si en efecto se llega a cumplir el anuncio, el monto destinado sería de un equivalente cercano a una tercera parte del PIB, algo que apenas tiene precedente con el programa de reactivación económica posterior a la Segunda Guerra Mundial. Claro, la crisis actual lo requiere y la voluntad de la administración Biden así lo ha entendido.

Sin duda alguna otro gran desafío, que por cierto es el que menor aprobación le ha generado hasta ahora a Biden, es el tema migratorio. La situación con México y el “triángulo norte” de Centroamérica es una crisis de considerable gravedad. La desgarradora historia de Wilton, el niño nicaragüense encontrado por un agente de la Patrulla Fronteriza caminando solo por el desierto, es apenas una contundente postal del drama de los menores no acompañados en Estados Unidos. El encuentro virtual entre los presidentes de México y Estados Unidos se dio en un buen ambiente. Pero aún está por verse qué tan bien librado saldrá México en la relación bilateral, considerando los intereses de Estados Unidos en la agenda migratoria, ambiental, de promoción de la democracia, de seguridad, de combate a la corrupción y de acuerdos económicos.