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Horacio Vives Segl

Myanmar y Ecuador

ENTRE COLEGAS

Horacio Vives Segl
Horacio Vives Segl
Por:

Dedico la colaboración de esta semana a tratar dos temas importantes de la coyuntura actual en el ámbito internacional: el golpe de Estado en Myanmar y la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Ecuador.

Myanmar, los riesgos de una frágil transición a la democracia. Desde 1962, la entonces llamada Birmania había vivido bajo gobiernos militares (con cambio de nombre incluido). En 2015, tras unas históricas elecciones libres en las que se impuso la Liga Nacional de la Democracia (LND), liderada por la incansable y prestigiada líder opositora y premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, Myanmar comenzó un proceso complejo de transición a una democracia limitada o “tutelada” (por los militares, claro está). Tal vez la respuesta de lo que hoy está pasando en esa nación del sudeste asiático se encuentra en ese arreglo político, que generaba equilibrios muy precarios entre las nacientes autoridades civiles y el poder militar que se aseguró, en el texto mismo de la nueva Constitución de 2008, la preservación de importantes enclaves autoritarios. Así, por mandato constitucional, las fuerzas armadas tienen garantizado el 25% de los asientos del Parlamento —con lo que detentan un poder de bloqueo sobre posibles reformas constitucionales, que requieren una exigente mayoría calificada del 75%—, al igual que el control de las nodales carteras ministeriales de Interior, Asuntos Fronterizos y, por supuesto, Defensa. En esos equilibrios precarios en las relaciones cívico-militares, la ocasión para romper el arreglo institucional se dio a principios de este mes, bajo un pretexto francamente menor, cuando tenía que instalarse una nueva legislatura y con ello el inicio de su segundo mandato, tras ganar las elecciones del pasado noviembre.

Las masivas protestas de los últimos días, principalmente concentradas en Naipidó, Mandalay y Rangún, recuerdan a la “Revolución del Azafrán” de 2007 —liderada por monjes budistas—, la cual hoy inspira a una sociedad civil que, a pesar del corto interregno democrático, sigue resistiéndose a una regresión autoritaria militar.

Históricas elecciones en Ecuador. Lejos quedó el candidato del correísmo, Andrés Arauz, de ganar en primera vuelta las elecciones a la presidencia para suceder a Lenín Moreno. Lo que tiene en vilo al país es ver contra quién disputará el ballotage el 11 de abril: si será contra el furibundo candidato anticorreísta de extracción indígena Yaku Pérez (quien logró una histórica votación para el Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik) o el candidato de centroderecha Guillermo Lasso. Por ahora, según los cómputos preliminares, Pérez lleva una ligera ventaja sobre Lasso, pero todo parece indicar que la definición depende de si los votos faltantes de la costa, que presumiblemente favorecerían a Lasso, son mayores que los de la sierra, proclives a Pérez. En todo caso, y en un símil a lo que ocurrió en Bolivia hace apenas unos meses, Ecuador se prepara para el posible retorno y restitución del legado de Correa —quien inclusive intentó ser compañero de fórmula de Arauz— o, tal vez, para que las oposiciones suspendan momentáneamente sus diferencias y antepongan su denominador común: evitar la restauración del populismo correísta.