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La inminente necesidad de nuevos esquemas de trabajo

NUEVOS HORIZONTES

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*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
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Por Carmina Moreno Sánchez

La pandemia transformó la forma de trabajar alrededor del mundo, gran parte de nosotros hemos vivido este cambio y es un hecho es que nada será como lo era antes de la pandemia. Las organizaciones deben aceptarlo y asumir los nuevos retos que esto conlleva.

La forma en la que trabajamos durante año y medio fue totalmente atípica, adaptamos nuestros hogares, y más aún nuestra vida, a una nueva realidad que demandó hacerlo todo desde casa. Los diferentes aspectos en que teníamos dividida nuestra rutina diaria se fundieron en uno mismo y enfrentamos la necesidad de adecuarnos.

En un inicio, uno de los principales impactos se tradujo en jornadas de trabajo invasivas, que no respetaron horarios; dado que trabajábamos desde nuestros hogares se diluyó la línea entre el tiempo personal y el profesional; no sabíamos cómo mantener a los niños fuera de las reuniones de trabajo remotas, tampoco cómo evitar llamadas de trabajo a la hora de la comida o por las noches; se comenzaron a generar problemas familiares y de pareja. La necesidad de un cambio se hizo inminente y comenzamos a poner límites, y esos límites poco a poco se tradujeron en una calidad de vida aún mejor a la que teníamos antes de iniciar la pandemia.

Gráfico

Hoy buscamos mayor flexibilidad. El 88% de los trabajadores estadounidenses buscan opciones flexibles de trabajo, no sólo en términos de ubicación, sino que éstas se extiendan también al tiempo que se dedica al trabajo.

Con relación a la ubicación, el 83% de las personas han descubierto que prefieren trabajar desde lugares tranquilos, alejados de las ciudades y han hecho planes para mudarse al campo o zonas rurales; por otro lado, los individuos ya no quieren una estructura rígida que impone trabajar semanas de 40 horas, sino tener la libertad de administrar sus propios horarios y ser evaluados por el impacto que generan en las organizaciones en donde laboran.

Una alta proporción de personas buscarán evitar el trabajo 100% presencial en oficinas, no obstante, es probable que las organizaciones puedan relacionar la disposición de regresar al trabajo presencial con el alto desempeño y esto podría resultar muy riesgoso para ambas partes. Es muy probable que por prioridades e ideología, quienes estén más dispuestos a regresar sean hombres de la generación X; mientras que las mujeres y la generación Y (también conocida como Millennials) busquen conservar su flexibilidad.

Hoy en día es necesario desarrollar esquemas flexibles de trabajo, tanto de ubicación como de tiempo, para poder contar con personal de alto desempeño y cuidar la retención de talento. Es muy peligroso asumir que quien regrese a la oficina será el personal más comprometido o de mejor desempeño; simplemente las reglas cambiaron y los individuos queremos diseñar nuestro esquema de trabajo, adaptándolo a nuestras necesidades personales.

Las empresas que tomen en cuenta estos factores, podrán contar con el equipo de alto desempeño y comprometido que necesitan.