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Javier Solórzano Zinser

La Casa Blanca, una oportunidad

QUEBRADERO

Javier Solórzano Zinser
*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Por:
  • Javier Solórzano Zinser

El encuentro en Washington es ciertamente importante. Son reuniones que bajo la complejidad regional y la situación interna de EU, Canadá y México permiten el intercambio de visiones y perspectivas en el cara a cara para evaluar el estado de las cosas.

Al Presidente da la impresión de que no le gusta que lo saquen de los espacios que domina. Cuando el tabasqueño pudiera perder el control de las reuniones en que participa trata de evitarlas. Se presume que a eso se debió su decisión de presentarse en el Consejo de Seguridad de la ONU y no en la Asamblea del organismo; como fuere, al final al Presidente no le fue del todo bien si nos atenemos a las opiniones de las delegaciones de Rusia y China.

Independientemente de estas consideraciones, la reunión de esta semana puede ser particularmente importante. Habrá que conocer los motivos por los cuales con cierta premura convocó el presidente  Biden al encuentro, qué es lo que está viendo y qué quiere.

La pandemia será sin duda uno de los temas. La apertura de la frontera ha cambiado las cosas y la zona ha tomado un respiro en particular por las fechas de fin de año; sin embargo, las amenazas del Covid no paran, en Europa hay claros indicios de lo que se nos puede venir.

Si no nos preparamos vamos a enfrentar serias consecuencias, se tienen que ir tomando medidas en lo inmediato de prevención, volver a cerrar las fronteras va a terminar por provocar problemas de enorme envergadura, lo cual acorde a nuestra economía vamos a ir mano en cuanto a repercusiones entre los tres países.

Sigue siendo un enigma el porqué el Presidente mexicano no usa por lo regular el cubrebocas como lo hizo en NY y de seguro tendrá que hacer lo mismo en Washington. El mal ejemplo cunde, es cuestión de recordar las desconcertantes y ligeras declaraciones de la gobernadora de Campeche.

A pesar de que al Presidente no le guste viajar al extranjero, deberá reconocer que el encuentro en Washington es una gran oportunidad para poner en la mesa, con la autoridad legítima que tiene, una serie de asuntos, los cuales para el país son de enorme relevancia.

Nunca dejará de ser prioritario el tema de las armas. Para EU es un asunto que concita una gran controversia. En tiempos en que Biden está a la baja no hay manera de que lo coloque en la agenda nacional, si de suyo es un tema de focos rojos bajo las actuales circunstancias en que está Biden no hay manera de ponerlo en la mesa para debatirlo y eventualmente tomar una decisión interna; la demanda que presentó el Gobierno de México sobre el tema en EU es un punto de partida.

Cerremos con un asunto ante el cual el gobierno mexicano ha tenido una actitud sólo reactiva. La migración se ha convertido en un problema de seguridad nacional. EU nos ha depositado un asunto que es regional. Nuestra frontera sur es el nuevo muro que impide a los migrantes llegar a la otrora “tierra prometida”.

Además, en muchos casos se han violado los derechos humanos de los migrantes. No han cambiado las cosas, a pesar de las innumerables promesas de campaña de Biden. Su voluntad ha sido sometida por la terca realidad en medio de la gran cantidad de problemas en que su gobierno está metido.

López Obrador está obligado a poner el tema en la agenda. Lo que está pasando con las caravanas migrantes debe obligar a que los gobiernos se responsabilicen. El Presidente no puede, por un lado, decir que admira a los migrantes, pero, por otro, manejar la migración como lo está haciendo.

No le gusta viajar al extranjero, pero este viaje es,  al mismo tiempo, una obligación y sobre todo una oportunidad.

RESQUICIOS

Acapulco no la ha pasado bien. La inseguridad, temblores y gobernantes han llevado al puerto a cotidianos apuros. A pesar de que en los últimos días se han presentado hechos de violencia brutales, las y los acapulqueños se acomodan buscando salir de la crisis. Por obvio que sea, Acapulco es su gente y ellas y ellos son quienes dan la cara.