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Montserrat Salomón

Los claroscuros de Putin

POLITICAL TRIAGE

Montserrat Salomón
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Por:
  • Montserrat Salomón

Vladimir Putin polariza las opiniones dentro y fuera de su país. Para muchos es admirable la vuelta al nacionalismo euroasiático y la protección de los valores tradicionales rusos. Otros ven en esto no sólo una imposición de un régimen cada vez más abiertamente autoritario, sino una violación de los derechos humanos. Sea como sea, Putin será un líder que pasará a la historia de Rusia y que tendrá una marca indeleble en la geopolítica internacional.

Putin ambiciona mucho para su país. Sin embargo, la mirada a futuro que tiene se basa en el pasado glorioso de la Unión Soviética. Quiere volver a ser la potencia que equilibraba el mundo en clara tensión con EU. Pero el mundo ha cambiado. Por un lado, está la presencia de China, cuyo poderío es tal que Putin divide su atención en busca de apoyo. Por el otro lado, hoy en día esas viejas prácticas son vistas con sospecha, desagrado y rechazo por la mayoría de los agentes internacionales.

La anexión de Crimea, las reformas que alargan su mandato indefinidamente, los misteriosos asesinatos a líderes de la oposición, los presos políticos como Alexéi Navalny, la sofocante represión a las protestas y manifestaciones ciudadanas, son acciones propias de un líder autoritario que se sabe en control de la situación y ha dejado de temer a la opinión extranjera. Para los que admiran su nacionalismo y defensa de los valores tradicionales, ¿el fin justifica los medios?

Los índices de aprobación de Putin van a la baja, mas esto no lo hace débil. Tiene tomado el gobierno con mano férrea y ha endurecido las leyes en contra de las acciones en su contra. Tras las recientes manifestaciones derivadas tras el arresto de Navalny, se han repetido escenas de terror propias del régimen estalinista: arrestos nocturnos y juicios con pruebas “secretas” en contra del opositor. Opacidad que revive los horrores del pasado que Putin decide resucitar.

Putin es un gran estratega. La oposición no consigue solidificarse, porque las cúpulas militares y empresariales están atrapadas en la telaraña de la corrupción que ha tejido el propio gobierno. En un principio Putin abanderó la lucha anticorrupción en un país famoso por su mafia, lo que hizo el mandatario fue comportarse como la cabeza de la misma, eliminando contrincantes y atrayendo a empresarios poderosos con negocios millonarios. Ahora, Putin no menciona la palabra corrupción porque él mismo la encabeza, simplemente ha eliminado a la competencia.

La Unión Europea y EU no se confrontan abiertamente con Putin. El tablero internacional es inestable y Rusia tiene el control energético sobre Europa. China es un tercero en discordia que podría desbalancear cualquier apuesta arriesgada. Mientras tanto, el zar Vladimir sigue adelante.