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Montserrat Salomón

¿Dónde está Donald Trump?

POLITICAL TRIAGE

Montserrat Salomón
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Por:
  • Montserrat Salomón

Luego de su derrota electoral y de la locura que instigó desde sus redes sociales, el expresidente de Estados Unidos fue expulsado de sus plataformas de comunicación preferidas. Esta mordaza no deja de ser controvertida. Algunos piensan que es un atentado a la libertad de expresión, otros piensan que era una medida extrema necesaria dado el discurso de odio y la incitación a la violencia que culminó con el asalto al Capitolio. Lo cierto es que las redes sociales no dejan de ser compañías privadas que se reservan su derecho de admisión y han decidido cancelar a Trump.

Trump ha tratado de mantenerse vigente por medio de los mítines del Partido Republicano, llegando sólo a la parte más fiel y movilizada de su base. También trató de darle relevancia a su página de Internet; sin embargo, el tráfico en la misma ha caído considerablemente en los últimos meses. Aunque ha buscado dar entrevistas, su imagen se ha ido desvaneciendo y poco a poco la normalidad ha regresado a la escena política estadounidense.

Ante esta realidad, el equipo de Trump inició una agresiva campaña para llevar suscriptores a tu página personal. Es una lucha contra el tiempo porque, a diferencia de lo que le pasa a él, hay instituciones que trabajan sin descanso aún fuera de los reflectores. Los fiscales federales han seguido acumulando testimonios y pruebas contra él en diferentes causas, entre ellas la de fraude fiscal. Han obtenido sus tan mentadas declaraciones fiscales y se ha integrado un gran jurado para debatir si será imputado formalmente con cargos criminales. De llegar a esto, Trump irá a juicio y podría terminar tras las rejas.

Que la organización Trump es un agujero de corrupción no es noticia. Que el magnate ha construido su fortuna con negocios turbios y esquivando al fisco es de todos sabido. En EU las redes del dinero e influencias funcionan así en las altas esferas. El gran problema está en que Trump y su familia decidieron dejar el cobijo de la oscuridad del mundo empresarial para lanzarse ambiciosa y agresivamente a la palestra política. Pensaron que podrían sobornar y amedrentar como lo hacían desde sus grandes oficinas, pero la política se rige por otras reglas y hasta para ser corrupto dentro de ella hay que conocerlas y respetarlas.

Trump jugó fuera de su liga y perdió. Ahora su única salida es mantenerse vigente en la esfera pública y tener suficiente arrastre popular para amedrentar a sus enemigos. La apuesta es alta. Sus detractores tienen tiempo para enfriarlo en la congeladora mediática en lo que la justicia avanza lenta pero inexorablemente. Sin embargo, la base de sus seguidores es grande y darles un mártir que defender podría encender el fuego en sus corazones y resucitar su carrera política.