Jueves 26.11.2020 - 12:37

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Montserrat Salomón

El karma y la ciencia

POLITICAL TRIAGE

Montserrat Salomón
Montserrat Salomón
Por:

Como apuntó el comediante Jim Carrey en el famoso programa SNL mientras personificaba a Joe Biden, a Trump lo ha golpeado la ciencia y el karma.

Donald Trump se cansó de decir que la pandemia de Covid-19 era un timo. Desestimó las recomendaciones médicas: no sólo no usaba cubrebocas sino que desincentivó en público su uso. La misma noche del debate, estando ya contagiado, se burló de su contrincante insinuando que era débil y timorato por usar cubrebocas todo el tiempo. Del mismo modo, sostuvo mítines multitudinarios sin sana distancia y sin cubrebocas, dejando una estela de contagios a su paso. El karma y la ciencia se encargaron del resultado previsible de su comportamiento.

Dijo que no era tan grave ni tan importante. Ahora está hospitalizado y haciendo esfuerzos imprudentes y absurdos por minimizar la situación y por sacarle raja política. Se pasea para saludar a los “patriotas” que se apostan por el hospital para animarlo y critica la campaña de Biden por “aprovecharse” de su enfermedad. Pero es incapaz de aceptarse como débil y enfermo. Es incapaz de reconocer que se equivocó y que no estimó correctamente la profundidad de la emergencia que atraviesa su país.

Su actitud se reflejó también en la forma en la que afrontó la crisis. Ahora Estados Unidos es el país que más contagios y más muertes tiene por coronavirus y no están cerca de terminar con la emergencia sanitaria. Su manejo del problema ha sido simplemente desastroso.

A un mes de las elecciones, Estados Unidos se sume en la incertidumbre. Con versiones encontradas sobre la gravedad de la enfermedad de Trump, la continuidad de la campaña está en suspenso. Con dos debates pactados por delante, el presidente tendrá que cambiar la narrativa de su campaña. Ahora se enfocará a promover la imagen de un héroe que lucha a brazo partido contra la enfermedad que él mismo desestimó. Si esto se contradice con sus mismas palabras, no importa. La verdad y la coherencia jamás han sido lo suyo.

Para afrontar un problema lo primero que hay que hacer es reconocer su existencia. Así como Trump no pudo reaccionar a tiempo contra la pandemia, porque su estrategia política se centraba en negar su existencia, la crisis económica y social que vive Estados Unidos no tiene salida si Trump sigue en la presidencia. Para él no existen. No hay división social, no hay desempleo, no hay estructuras que profundizan y replican la pobreza y la discriminación… simplemente no existen. Pero la realidad, que es la base de la verdad, siempre tiene la última palabra. El karma y la ciencia alcanzaron a Trump con su enfermedad. El cambio climático, el desempleo y el racismo también lo alcanzarán eventualmente. La verdad se impone y no podemos huir de ella indefinidamente.