Domingo 18.04.2021 - 22:13

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Pedro Sánchez Rodríguez

Juegue

FRENTE AL VÉRTIGO

Pedro Sánchez Rodríguez
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  • Pedro Sánchez Rodríguez

Ghana y Uruguay se enfrentaron en los cuartos de final del Mundial de Sudáfrica en 2010. Fue un partido polémico porque en los últimos minutos del tiempo de compensación, Luis Suárez metió la mano en un acto de desesperación y buscando un milagro, para impedir que la pelota pasara la línea de gol.

El arbitro expulsó a Luis Suárez por la falta cometida y marcó un penal que terminó por fallar el conjunto africano y que resultó en su posterior derrota en la tanda de penales. La falla del penal en los últimos minutos del tiempo extra fue celebrada jubilosamente por Luis Suárez, el equipo uruguayo, su hinchada y muchísimos más. Esto viene al caso para decir que, si bien la mano de Suárez fue una falta, estaba jugando futbol.

Quienes califican de dictadura al gobierno actual, exageran. Lo que tenemos, es un populismo en democracia. Si la democracia fuese un juego de futbol, el populismo sería el milagro de Suárez frente a Ghana. La democracia es un conflicto regulado, una visión de

la Política, una cultura cívica y una herramienta para la acumulación de poder que no necesariamente resulta en un buen gobierno. El populismo, por otra parte, es una visión moral y antipluralista de ver la Política, en donde una persona habla en nombre del pueblo en clara oposición de las élites y otros grupos que, dicen, no representan a nadie. El populismo puede coexistir con la democracia, de hecho, el populismo es una sombra permanente dentro de las democracias representativas (Jan-Werner Müler), así como las patadas, las manos y los juegos peligrosos lo son del futbol.

Desde el inicio de su gobierno, el Presidente ha intentado cambiar la forma en la que se juega la democracia y el gobierno en este país. Con sus intentos, lo que ha provocado es una exhibición del conflicto que antes se daba no en el estadio, sino en la intimidad de una oficina. Con esto quiero decir que, si bien muchas de sus decisiones pueden no ser apoyadas por un sector importante de la población, sus atribuciones como Ejecutivo se lo permiten. Que aún cuando muchas de sus declaraciones pueden parecerles polarizantes a algunos, su libertad de expresión y sus atribuciones nada lo prohíbe. Pero sobre todo que aún con eso, el Estado mexicano está jugando también con sus órganos y sus poderes. Frente a una reforma eléctrica anticonstitucional, el Poder Judicial actuó y suspendió su aplicación. Frente a un candidato que no presentó informe de gastos e ingresos de precampaña, el INE negó su registro. Con todo y sus fallas, el Estado Social Democrático funciona y lo estamos viendo en vivo y a todo color. Aún con las patadas, los arañazos, gritos y sombrerazos, no deja de ser democracia nada más porque a la oposición le tiemblen las piernas.