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Roberto García Requena

La contrarreforma energética de la 4T

BANDA ANCHA

Roberto García Requena
Roberto García Requena
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Esta semana la Suprema Corte (SCJN) tiró la Política de Confiabilidad, Seguridad, Continuidad y Calidad en el Sistema Eléctrico Nacional, que fue publicada en el mes de mayo del año pasado, a instancias de la Secretaría de Energía en el Diario Oficial.

Esta política le daba prioridad a la CFE sobre los proveedores privados. La SCJN decidió que dicha política violenta preceptos constitucionales en materia de competencia en la generación y distribución de energía eléctrica.

Sin duda es un revés a la política energética que pretende instaurar la 4T para México. Pero aquí no para la historia. El problema es que el Presidente López Obrador, así como su secretaria de Energía, Rocío Nahle, y el director de la Comisión Federal de Electricidad, Manuel Bartlett, creen que el centro de la soberanía nacional radica en el fortalecimiento y monopolización de la industria energética nacional.

Es decir, es un asunto ideológico, más allá de un tema de eficiencia de mercado, y de competencia y libre concurrencia en el mismo. Tan es así que AMLO, previendo que venía un revés por parte de la SCJN a su política energética, es que ahora mandó, en calidad de preferente, una iniciativa que pretende lo mismo que el decreto de mayo de 2020, pero en un intento de lograrlo por la vía legislativa.

Ante la incertidumbre de lo que pueda ocurrir en las elecciones intermedias de este año, el Presidente quiere aprovechar la mayoría que tiene Morena en ambas cámaras del Congreso para sacar adelante la mayor cantidad de reformas, incluida y de manera prioritaria, la agenda energética.

Se van a requerir cambios a la Constitución Política, por lo que necesitan mayoría calificada. Misma que logran en Diputados, pero no en el Senado. Veremos que tanto resiste la oposición ante los embates de la 4T para aprobar esta legislación.

Seguramente también llegará un extrañamiento desde la Casa Blanca ante el impulso del Presidente a esta iniciativa preferente que a todas luces es violatoria del T-MEC. Son miles de millones de dólares de inversión extranjera, y particularmente norteamericana, que se pueden ir al basurero de aprobarse tal agenda energética. No parece que la administración de Joe Biden, y muchos legisladores de ambos partidos, se vaya a quedar de brazos cruzados.

También es de pronóstico reservado los cientos de litigios que se avecinan de aprobarse tal legislación, tanto en México como en cortes internacionales. Pero claramente es un tema que, por un lado, representa un pilar ideológico de la 4T, y por otro, es altamente sensible a los capitales privados, nacionales y extranjeros. Es difícil pronosticar el resultado final en este momento.