Salvador Guerrero Chiprés

Trata de personas indígenas

CIVITAS

Salvador Guerrero Chiprés*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Salvador Guerrero Chiprés
*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
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  • Salvador Guerrero Chiprés

Si hay marginalidad entre todas las víctimas de Trata de Personas, más pronunciada es entre aquellas con intersecciones como su origen rural o indígena: un desafío nacional para la procuración de justicia.

Reportes recibidos en la Línea y Chat Nacional contra la Trata de Personas 800 5533 000, que opera 24/7 el Consejo Ciudadano, dan cuenta de la vigencia de nuevos y antiguos esquemas de captación de los tratantes.

En camiones de redilas, los tratantes llegan a las poblaciones a ofrecer falsos empleos en campos de cultivo a los adolescentes o personas mayores que pocas oportunidades encuentran en sus comunidades; el enganche puede terminar en condiciones de esclavitud.

En Guerrero, Oaxaca y Chiapas han sido constantes los reportes de venta de niñas en matrimonio, amparadas en usos y costumbres que atentan contra la dignidad de las personas. Hay casos de madres que huyen junto con sus hijas ante amenazas y riesgos de ser explotadas sexual o laboralmente.

En la Sierra Tarahumara, tras el asesinato de dos sacerdotes jesuitas y un guía de turistas se visibilizó una realidad que enfrentan desde hace tiempo: han sido obligados por grupos del crimen organizado a cambiar el cultivo del maíz por el de amapola.

Las comunidades indígenas representan el 6.5% de la población y hay al menos 68 grupos en el país, todos en algún grado susceptibles a ser explotados. El aislamiento geográfico genera que sus problemáticas sean invisibilizadas, además de alejarlos de insumos de prevención de delitos.

La Red Nacional de Jornaleros y Jornaleras Agrícolas estima que alrededor de 3 millones de personas trabajan en los campos y una cuarta parte, es decir unos 750 mil, son indígenas. Ellas y ellos son víctimas de múltiples violaciones a sus derechos humanos: carencia de contratos, irregularidades en el pago, jornadas extensas; en suma, condiciones que configuran la Trata.

La Unicef agrega otra dimensión de vulnerabilidad a este complejo contexto al señalar que en el 44 por ciento de los hogares de jornaleros hay al menos una niña o niño trabajador. Como ejemplo, el caso de menores de 12 años, de origen nahua, que en 2017 fueron rescatados de un rancho agrícola en San Luis Potosí, donde trabajaban 20 horas diarias por 150 pesos.

Este 30 de julio se conmemora el Día Mundial contra la Trata de Personas,

La Línea y Chat Nacional contra la Trata de Personas, 800 5533 000 —que atiende de manera confidencial, a todo el país y en lenguas náhuatl, triqui, mazateco y chinanteco—, es una herramienta en el combate a la impunidad respecto de aquellos más vulnerables entre los vulnerables y cuya dignidad está relacionada con la comprensión social del fenómeno de la Trata y el compromiso ciudadano e institucional de combatirla.

Este mes y todo el año es de interés que las autoridades y las empresas, los organismos de la sociedad civil y los liderazgos políticos precisemos nuestra aportación a las soluciones, además de verbalizar sobre la Trata.