Sobreviviendo a la modernidad

Fervor botanero
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A casi medio siglo de su fundación, la ciudad presenta un asombroso caleidoscopio arquitectónico en el que las huellas del pasado ocupan un lugar de privilegio. La vida capitalina se desenvuelve dentro de una escenografía de contrastes.

Rodeado por congestionadas vialidades, modernas oficinas y centros comerciales, se encuentra el apacible barrio de Chimalistac, cuyos orígenes se remontan a la época prehispánica. Ubicado en la alcaldía Álvaro Obregón, este sitio conserva el sabor del México virreinal con sus tres puentes que cruzan el río Magdalena, que antaño corría al aire libre, además de sus calles empedradas y construcciones como la capilla de San Sebastián.

La metrópolis es un cofre de sorpresas, al abrirlo surgen parajes que desde su antigüedad se asoman al presente dándole al caótico paisaje citadino pinceladas de belleza y tranquilidad para disfrute de los chilangos.

[caption id="attachment_1091671" align="alignnone" width="696"] La capilla de San Sebastián, cuyo inicio data del siglo XVI, hoy forma parte de nuestro valioso acervo histórico. Foto: JMM[/caption]