Martes 24.11.2020 - 17:40

Uno siempre cambia al amor de su vida por otro amor o por otra vida (Amalia Andrade)

Riesgos y oportunidades de la soledad
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Así se llama el libro que escribió a mano Amalia Andrade en 2015 (Ed. Planeta) y que he recomendado a muchos de mis pacientes. Como una que dice que se arrepentirá siempre de haber dejado ir a ese hombre que la quiso bonito, que no era celoso ni dominante y que era tan simple y tan transparente que no supo cómo quedarse con él. Dice Andrade que se nos rompe el corazón porque nos deja quien creíamos el amor de nuestra vida. Por mi parte diré que recibo corazones rotos que no entienden en qué se equivocaron, por qué no fue suficiente lo que dieron, por qué los y las cambiaron por alguien más o por qué de repente su amor se le volvió asfixia o tedio al otro.

También llegan otros que sospechan que nacieron con el corazón roto porque no hubo un padre que se hiciera cargo de cuidarles junto a la madre, porque la madre ni siquiera era mayor de edad cuando él o ella nació o porque crecieron en una casa donde todo eran gritos, carencias, maltrato, locura, odio. La lista infinita de las miserias humanas puede agregarse aquí.

Andrade creó un libro-objeto profundo, bonito, divertido y útil, que quizá surge de la terrible pero inevitable realidad de que todo amor puede terminar; tal vez también pensando en que la gente se promete amor, lealtad y deseo eterno cuando se encuentra en el pico máximo del enamoramiento, para cambiar de opinión y de sentimientos unos meses o años después.

Así como es imposible prepararse para la muerte, también lo es para el desamor. Cuando alguien nos deja de querer, nos traiciona o nos lastima, el dolor parece insoportable e insuperable. Andrade se dio a la tarea de escribir y dibujar más de 400 páginas para asegurarnos que siempre podemos encontrar a otro amor de la vida y otra vida. Hizo listas de todo lo que no es útil cuando se tiene el corazón roto, como espiar, mensajear u odiar activamente al culpable de nuestro dolor. También listas de lo que sí sirve, como salir en vez de encerrarse, llorar hasta quedarse dormido e incluso escuchar canciones tristes o ver películas dramáticas, porque llorar sirve y es necesario.

El libro es un manual que explica con una seriedad tan divertida como única, que ser humanos es casi sinónimo de tener el corazón roto en muchos momentos. Andrade se toma en serio la capacidad de autodestrucción y hace sugerencias para atajarla y frenar la obsesión típica del abandonado.

Esto no lo dice Andrade sino yo: cuida siempre a tus amigos y a tu familia, llena tu vida de deporte, curiosidad, arte, música, libros, paseos, bosques, parques, perros, gatos, maestrías, clases de alemán o de cocina, terapia, yoga o meditación. Si nadie te rompe el corazón, serás mucho más feliz. Si alguien te rompe el corazón, sanarás más rápido si, como dicen que dijo Borges: “uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores”.