Su caso generó indignación

¿Quién es Vanessa Dib Velázquez, la joven que perdió ambas piernas al acudir a retirarse el DIU?

La atención médica que recibió fue deficiente desde el inicio; la Comisión Nacional de los Derechos Humanos dio un dictamen sobre su caso

Vanessa Dib Velázquez Foto: Redes sociales

Lo que debía ser un procedimiento ginecológico de rutina terminó marcando para siempre la vida de Vanessa Dib Velázquez. Hace ocho años, la joven acudió a una clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en Querétaro, para retirarse un Dispositivo Intrauterino (DIU) mal colocado, una condición conocida como traslocación.

De acuerdo con su testimonio, la atención médica que recibió fue deficiente desde el inicio. El dispositivo fue retirado sin realizar estudios de imagen previos, como ultrasonido o rayos X, que permitieran conocer su ubicación exacta y evitar riesgos durante el procedimiento.

El caso volvió a generar indignación recientemente tras el testimonio de Vanessa en el podcast de Pepe y Chema, donde narró cómo una serie de omisiones médicas la llevaron al borde de la muerte y le provocaron secuelas irreversibles que hoy la acompañan de por vida.

¿Quién es Vanessa Dib Velázquez?

Vanessa Dib Velázquez tenía 28 años cuando acudió al IMSS para retirar un DIU que no se encontraba en la posición correcta. En condiciones normales, estos dispositivos deben colocarse en el fondo del útero; cuando se desplazan, pueden incrustarse en la pared uterina o provocar perforaciones e infecciones graves, por lo que los protocolos médicos indican una valoración inmediata con estudios de imagen antes de cualquier intervención.

Sin embargo, el DIU fue retirado directamente con pinzas. Días después, Vanessa comenzó a presentar un fuerte dolor lumbar. Al acudir nuevamente a consulta, su malestar fue minimizado y diagnosticado únicamente como lumbalgia aguda, sin estudios de laboratorio ni seguimiento clínico.

Su estado de salud se agravó rápidamente. Fue ingresada de urgencia con pérdida considerable de sangre, deshidratación severa e infección generalizada. Los médicos tuvieron que intubarla, realizarle transfusiones y reanimarla durante casi 30 minutos tras sufrir un paro cardíaco. Para salvarle la vida, se le extirpó el útero y un ovario, pero la infección avanzó de forma devastadora, lo que llevó a la amputación de ambas piernas.

Años después, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) concluyó que la atención médica no fue oportuna ni adecuada. El IMSS habría ofrecido una compensación de 88 mil pesos, monto que Vanessa rechazó al considerarlo insuficiente.

De acuerdo con una entrevista de marzo del 2025 para El Universal Querétaro, actualmente para mantener a sus dos hijos, vende dulces y botanas en calles de Querétaro y trabaja poniendo uñas y pestañas, mientras enfrenta las consecuencias físicas, emocionales y económicas de una negligencia médica que cambió su vida para siempre.

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LMCT

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