Por Carlos Jiménez
La Procuraduría capitalina determinó que el arma de Mario Reyes Ramírez, agente del Grupo Especial de Reacción e Intervención (GERI), fue la que provocó las heridas que finalmente terminaron con la vida del comandante Julio Rincón y del jefe de grupo José Antonio Moreno, durante el fallido operativo de rescate de Yolanda Cevallos Coppel.
Sin embargo, Reyes asegura que esto no puede ser, pues Moreno Sánchez cayó justo a un costado de él, en el momento en el que se dio el fuego cruzado.
Reyes, con 14 años dentro de la Judicial y parte del equipo de escoltas del ex procurador Samuel del Villar, será acusado del delito de homicidio culposo o imprudencial.
Esto, explicaron fuentes de la Procuraduría capitalina, permite que se le imponga una fianza, la cual, al pagarla, lo mantendría fuera de prisión durante el proceso que se le seguiría.
Según las indagatorias de la Procuraduría capitalina, el 3 de julio, día del operativo, entraron a la casa de seguridad de Xochimilco cinco agentes del GERI y uno de la Fuerza Antisecuestros (FAS).
La fila de ingreso la formaron de la siguiente manera: hasta adelante del grupo estaba el comandante Julio Rincón. Detrás iban los agentes Mario Domínguez, José Antonio Moreno, Mario Reyes, Moisés Galote y más atrás el comandante de la FAS, Erasmo de la Rosa, quien les abrió la puerta.
Según las declaraciones hechas ante la Fiscalía de Homicidios, al subir al cuarto en el que se dio el fuego cruzado, Julio Rincón trató de acercarse a donde les disparaba el secuestrador.
Al mismo tiempo el agente Mario Domínguez se refugió en un baño.
El jefe de grupo José Antonio Moreno se colocó atrás de Rincón. Y detrás de ambos estaba Mario Reyes. Aparentemente desde ahí les disparó a sus compañeros sin darse cuenta.
Moisés Galote quedó hasta atrás, mientras que Erasmo de la Rosa también entró al baño donde se tiró al piso y no efectuó ningún disparo, según reveló la “prueba de Harrison”, que es la que determina si accionó alguna rama de fuego.
fdm


