Viven 13 mil con la enfermedad

“La CDMX no es un espacio para un asmático”, afirma paciente

Claudia Hernández lamenta la poca información sobre padecimiento; desde 2010 han muerto 863 personas; hoy se conmemora el Día Mundial de este problema de salud

Claudia Hernández observa la calle y el cielo desde la azotea de su vivienda, ayer.
Claudia Hernández observa la calle y el cielo desde la azotea de su vivienda, ayer. Foto: Fernanda Rangel›La Razón

El Día Mundial del Asma es conmemorado cada primer martes de mayo. Para Claudia Hernández esta fecha valida la condición de salud con la que vive desde hace 32 años y la cual la orilla a respirar con problemas, cargar con medicamentos en la bolsa y tener un nebulizador siempre al alcance.

A sus 52 años, la mujer ya sabe cómo manejar sus episodios asmáticos, pero la contaminación en la Ciudad de México y las fluctuaciones de la temperatura agravan su condición. Afirmó que, una vez que se jubile, se irá a otro estado donde el aire sea más limpio y la elevación del nivel del mar sea mínima.

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“La Ciudad de México no es un espacio para un asmático, es una capital muy contaminada. Yo sé cuándo va a haber una contingencia, porque me siento mal uno o dos días antes de que anuncien la medida, y mi cuerpo ya no puede respirar”, dijo a La Razón.

El Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (Sinave), de la Secretaría de Salud Pública federal (Ssa), indica que las enfermedades asociadas a la calidad del aire y el clima como el asma y estado asmático tienen su mayor prevalencia entre los meses de febrero a junio.

De acuerdo con datos públicos de 2024, la alcaldía Cuauhtémoc, que concentra gran parte del movimiento turístico, comercial y de transporte, registró una tasa de 305 casos de problemas respiratorios por cada 100 mil habitantes, la más alta en la ciudad. El promedio de la entidad fue de 109 por cada 10 mil habitantes.

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En segundo lugar, estuvo Álvaro Obregón, con 151 casos, y Azcapotzalco, con 131. En contraste, Milpa Alta registró sólo 53, Tlalpan, 54; y Xochimilco, 57; cifras que las colocan como las alcaldías que registran los niveles más bajos.

A nivel general, la dimensión del problema es amplia, ya que, de acuerdo con el investigador de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México, un artículo de Luis Montaño Ramírez, entre cinco y 12 por ciento de la población, de cada uno de los estados de México, vive con esta enfermedad crónica.

Con base en lo anterior, en la Ciudad de México, donde el Censo de Población 2020 registró 9.2 millones de habitantes, habría entre 461 mil y poco más de un millón 105 mil personas con asma.

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Claudia Hernández consideró que uno de los graves problemas con el asma es que no está bien documentado y eso complica el conocer la dimensión total de las personas que viven con esa condición, que, en muchos casos, no es tratada por desconocimiento.

“No tenemos cifras claras y es muy difícil encontrarlas, porque implicaría aceptar que los niveles de contaminación son muy altos.

“Muchas veces el asma se disfraza y sí, el asma empeora por alergias, pero una cosa es una alergia y otra cosa son los problemas respiratorios a nivel pulmones que es la parte del asma”, explicó.

La Secretaría de Salud Pública de la capital (Sedesa) informó a este diario que, hasta 2024, al menos 13 mil 81 capitalinos vivían con asma en la ciudad.

Ése fue el caso de Claudia Hernández, a quien médicos la diagnosticaron con asma a la edad de 20 años. Antes de eso pensaba que la irritación en la garganta, ojos rojos, molestias por pelo u orín de animal e incapacidad para respirar se debían a alergias.

Zonas afectadas
Zonas afectadas ı Foto: Especial

Para ella, los episodios de asma o como les llama “ataques” son debilitantes, pues no poder respirar de manera correcta y la falta de aire es estresante.

“Se llaman ataques, porque realmente los bronquios se cierran y hay que colocar un broncodilatador que puede ser un espray o puede ser una pastilla. El espray es mucho más rápido para poder abrir todos los bronquios para que el paciente ya comience a respirar. No respirar se siente como si todo se acabara”, narró.

Desde hace más de tres décadas, Claudia Hernández vive con medicamentos a la mano: teofilina, inhaladores y, en casos más severos, salbutamol. Sin ellos podría correr el riesgo ir al hospital por un ataque.

Una caja de 20 pastillas de teofilina de patente cuesta hasta 600 pesos, mientras que la versión genérica ronda entre los 90 y 150 pesos. De acuerdo con ella, la disparidad y eficacia se siente en el cuerpo.

“La diferencia entre patente y genérico es la facilidad con la que uno comienza a respirar cuando tiene un ataque de asma, pues 15 minutos después el patente surte efecto y toma hasta una hora con genérico. Pareciera que no es mucho, pero cuando un paciente se siente mal, la diferencia en tiempo es bastante”, explicó.

En su casa, además, hay un nebulizador listo para usarse. En el aparato coloca sus medicamentos junto con agua fisiológica para abrir sus bronquios y poder respirar de nuevo, pero más que un aparato, para ella es una pausa obligada.

“Vivo con un nebulizador al lado de mi cama. Tiene dos funciones y una es abrir el bronquio, pero también para que el paciente se tranquilice, porque la teofilina te la puedes tomar parado, sentado, haciendo cualquier otra cosa, pero el nebulizador implica acostarse y respirar”, sostuvo.

De acuerdo con la Sedesa, de 2010 a la fecha 863 personas habían fallecido por asma en la capital.