Buscan firmas para legalizarla

Activistas impulsan ley para legalizar la eutanasia en CDMX

El colectivo Libertad para Morir entregó una iniciativa ante el IECM y comenzó la recolección de firmas para llevar al Congreso local una propuesta de ayuda médica para morir

Ley Trasciende en México, en qué consiste Foto: Especial

Este jueves, el comité activista Libertad para Morir entregó al Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM) una iniciativa ciudadana para crear la Ley de Ayuda Médica para Morir en la capital del país, la cual busca legalizar la eutanasia.

Con esta acción, dicha organización civil ya comenzó la captación de apoyos por parte de la ciudadanía para, de esta manera, presentar el proyecto de eutanasia y muerte asistida ante el Congreso capitalino.

Para que la iniciativa sea discutida por los legisladores locales, el comité deberá reunir un respaldo ciudadano del 0.13 por ciento de la lista nominal de electores, el cual equivale a cerca de 10 mil 320 firmas.

Sin embargo, si el comité Libertad para Morir busca presentar la propuesta como iniciativa preferente para que legisladores la dictaminen al inicio del próximo periodo ordinario de sesiones (en septiembre próximo), el umbral de firmas debe ascender a 19 mil 850 (el 0.25 por ciento).

En relación a esto, las Consejeras del IECM, Sonia Pérez y Cecilia Aída Hernández, destacaron que la recolección de apoyos se modernizará por completo.

A diferencia de las colectas en formatos físicos de papel, el IECM ya autorizó el uso de una aplicación móvil desarrollada por el Instituto Nacional Electoral (INE), la cual permitirá a promotores escanear las credenciales para votar directamente de forma digital y segura.

Cecilia Hernández explicó que este mecanismo disminuye errores humanos de captura, pero además, también logrará agilizar los tiempos de validación de las áreas técnicas del IECM.

Esta iniciativa surge ante una creciente inquietud, sobre todo en la Ciudad de México, para poder recibir algún tipo de ayuda médica en casos de enfermedades que erosionan gravemente la salud como el cáncer o la esclerosis.

Según datos de la Secretaría de Salud de la Ciudad de México (Sedesa), durante 2025 hubo 2 mil 14 voluntades que buscaban una voluntad anticipada sobre la muerte asistida, cifra que, hasta el momento, ha sido la más alta desde hace 18 años.

Entre 2008 e inicios de 2026, un total de 26 mil 800 personas han solicitado este tipo de apoyo legal que permite a ciudadanos rechazar tratamientos médicos que prolonguen su vida artificialmente.

A pesar de este auge estadístico, especialistas advierten las severas limitaciones del marco normativo vigente, ya que la voluntad anticipada no es lo mismo que la eutanasia a nivel legal.

Este medio informó, en febrero pasado, que la voluntad anticipada solamente implica dejar de recibir tratamiento médico en casos en los cuales, un médico haya determinado que la persona en cuestión enfrenta una situación de salud terminal; la eutanasia sí implica acelerar o provocar la muerte.

Ante este escenario, la abogada de derechos humanos, Ninde MolRe, dijo previamente a La Razón que la ley actual deja vacíos que perpetúan el sufrimiento de pacientes con dolores intolerables que aún no entran en fase agónica final.

Bajo el esquema actual, la eutanasia activa sigue estrictamente prohibida y tipificada como delito en la Ley General de Salud y en el Código Penal local, por lo que las sanciones para quienes incurran en dicha prohibición van de dos a cinco años de prisión, incluso bajo petición expresa, libre y reiterada.

Las estadísticas del colectivo Libertad para Morir revelan que, apenas el 5% de las personas que requieren cuidados paliativos a nivel nacional, logran recibirlos de forma efectiva.

Si bien el sistema de salud pública dispone de áreas de atención paliativa, su cobertura se encuentra rebasada frente a la demanda real, lo cual provoca agonías que desgastan financieramente a los hogares y saturan la labor de personas cuidadoras.

En el acto ante el IECM, también participaron Pedro Isabel Morales Aché, Asunción Álvarez del Río, Mariana Navarro y Beatriz Vanda, todos integrantes del comité Libertad para Morir.

Los activistas enfatizaron que la muerte digna debe consolidarse bajo cuatro pilares: la voluntad anticipada, la interrupción de terapias, el acceso universal a cuidados paliativos de alta calidad y la despenalización y regulación de la eutanasia para mayores de edad.

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MSL

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