Trabajo conjunto SSC y FGR

Distribuidores de drogas son cercados en Coyoacán y Venustiano Carranza

“El Macario”, cabecilla de la Unión Tepito, es acorralado y detenido; investigaciones derivan en la detención de 36 presuntos cómplices

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Agentes de la Secretaría de Seguridad Ciudadana.Foto: Especial.
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  • La Razón Online

La Secretaria de Seguridad Ciudadana (SSC) y la Fiscalía General de Justicia (FGJ) de la Ciudad de México asestaron un duro golpe a distribuidores de droga que operan en las alcaldías Venustiano Carranza y Coyoacán.

La calle Penitenciaría, colonia del mismo nombre en la demarcación Venustiano Carranza, fue la clave para llevar a cabo la detención de 36 personas relacionadas con la distribución de drogas, además del aseguramiento de Alejandro Tamayo Mendoza, alias “El Charro” o “El Macario, cabecilla de la Unión Tepito y reconocido en la zona como el principal distribuidor de dosis de marihuana y cocaína, además de ser el encargado de rentar departamentos para utilizarlos como bodega o laboratorios para el embalaje de los narcóticos.

SSC.Foto: Especial.

La SSC, que dirige Omar García Harfuch, y la FGR, que encabeza Ernestina Godoy, rastrearon a los colaboradores de “El Macario” hasta que fueron cercando a sus cómplices.

Fue cuando las investigaciones llevaron a las autoridades a la calle Penitenciaria, fueron detenidas, en un primer operativo, 13 personas y aseguradas 4 mil 100 dosis de cocaína, 150 mil pesos y armas de fuego. En una segunda acción policiaca fueron detenidas siete personas y aseguradas 200 dosis de narcóticos.

Las Colonias Penitenciaria y 10 de Mayo, en Venustiano Carranza, estuvieron en la mira de las autoridades y en nuevos operativos fueron detenidas otras 16 personas, presuntamente relacionadas con la célula delincuencial de Alejandro Tamayo.

SSC.Foto: Especial.

Luego de esos operativos, las investigaciones apuntaron a que “El Macario” residía en un inmueble de la alcaldía Coyoacán, donde se hacía pasar como empresario y dueño de negocios dedicados a la construcción.

Las investigaciones señalan que pocas veces se veía con sus operadores en la colonia Morelos o Penitenciaria, para evitar que las autoridades lo pudieran ubicar.

Pero ya estaba cercado. El pasado 23 de noviembre, elementos de la SSC y la FGJ realizaron cateos en en las alcaldías Coyoacán y Venustiano Carranza.

En la calle Retorno 4, colonia Culhuacán CTM VII, de Coyoacán, fue detenido Alejandro Tamayo Mendoza, de 44 años de edad; Armando Sánchez Rodríguez, de 20 años, y Denisse Grisel Baylon Tovar, de 37, a quienes les aseguraron 191 bolsitas de plástico que contenían una hierba verde y seca similar a la marihuana; 173 envoltorios confeccionados en papel color blanco y un arma de fuego larga.

Mientras que en los otros tres domicilios ubicados en las colonias Federal, 10 de Mayo, y Ampliación Penitenciaria, en alcaldía Venustiano Carranza, fueron detenidos dos hombres y dos mujeres, y aseguradas 150 dosis y dos bolsas con aparente marihuana, 169 envoltorios que contenían un polvo blanco similar a la cocaína, un arma de fuego corta y seis cartuchos útiles.

La carrera de “El Macario”

Alejandro Tamayo Mendoza inició sus actividades delictivas a los 18 años de edad, como vendedor de drogas, a las afueras del inmueble ubicado en la calle Penitenciaria en el número 8 y número 10, además, de acuerdo con los datos de prueba, también su padre, Rodolfo Tamayo Hidalgo, comenzó a dedicarse a esas actividades delictivas en calles cercanas como Tenochtitlán y el centro del Barrio de Tepito, en la alcaldía Cuauhtémoc.

Posteriormente y derivado de la conformación del grupo delictivo La Unión Tepito, “El Macario” se unió al grupo de narcomenudistas y posteriormente aprendió el proceso de la elaboración de drogas diversas a la cocaína. Cuando comenzó a ganar altas sumas de dinero, Alejandro Tamayo invitó a sus hermanos a unirse a las actividades delictivas para aumentar así su zona de operación.

Después, con el apoyo de un sujeto identificado como “El Gangas”, comenzó a rentar e invadir departamentos en distintas vecindades de la calle Penitenciaria, de donde incluso llegó a desalojar por la fuerza y con uso de violencia a sus ocupantes para instalar bodegas y narcotienditas; posteriormente utilizaba las áreas comunes de las unidades como narcolaboratorios o expendios de drogas, pues colocaba la marihuana a granel en las explanadas para que los jóvenes que contrataba, o a los propios vecinos a quienes amenazaba y obligaba a trabajar para él, la empaquetaran.

Incluso, se tuvo conocimiento que, derivado de su estrategia y el aumento en las ventas, su zona de operación se extendió a las alcaldías Iztacalco e Iztapalapa, donde también tenía distribuidores de drogas, quienes la transportaban desde el Barrio de Tepito hasta distintas calles y colonias de dichas alcaldías.