Miércoles 27.01.2021 - 20:03

Disminuye atención prenatal y aumenta el peligro

Embarazo, deporte de alto riesgo en CDMX, tierra de COVID

Menos mamás acuden a consultas en centros acaparados por contagios; se pierden el seguimiento obstétrico, esencial para un parto seguro

Embarazo Covid
Mujeres capitalinas abandonan el seguimiento de su embarazo a causa de la pandemia de COVID-19.Reuters
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Como especialista en medicina materno fetal, Yoalli Palma sabe que para lograr un parto seguro, el embarazo debe ser vigilado desde el primer día, pero en la CDMX, que se ha llevado la peor parte del COVID-19 en el país, monitorear la gestación de un bebé dejó de ser prioridad, lo que ya provocó que los partos riesgosos sean cada vez más comunes.

Y es que, explica, si un embarazo por sí mismo hace más vulnerable a la madre, ya que bajan sus defensas 50 por ciento, el hecho de vivirlo en un contexto de pandemia lo vuelve de alto riesgo. “Automáticamente son más propensas a muchas infecciones —no sólo de COVID-19—, como la influenza, que también es causa de muerte materna en época invernal”.

A esto se suma la saturación hospitalaria en la CDMX. Desde finales de noviembre de 2020 y aún en estas primeras semanas de 2021, la ocupación de camas en centros de atención aumentó al grado que entre 80 y 90 por ciento de la capacidad está acaparada por casos graves de COVID, de acuerdo con el Semáforo Epidemiológico capitalino, lo que da menos espacio a otras necesidades clínicas, entre éstas el seguimiento de embarazos.

Número de camas ocupadas en CDMXArmando S. Armenta/La Razón

En entrevista para La Razón, Palma Orozco aseguró que en medio de la crisis sanitaria, en el sector público hubo personal médico “que dio la indicación expresa a las mujeres de no acudir a las consultas o hacerlas vía remota, haciendo que fuera más fácil ignorarlas, lo cual es sumamente riesgoso y más en el contexto actual”.

Y justo en los hospitales públicos, que enfrentan la batalla más dura contra el COVID, señaló la especialista, se ha perdido mucho la atención del seguimiento obstétrico. En algunos se suspendió la atención prenatal en la consulta externa y se cancelaron los ultrasonidos de medicina fetal, lo que deterioró la calidad de atención.

“Me dedico a la medicina privada, 50 por ciento de mis pacientes han sido mujeres que no acudieron con el obstetra y que necesitaban saber cómo estaba su bebé”. En algunos casos, narró la médica, hubo madres que no habían llevado ningún seguimiento o que no tuvieron una sola revisión en alrededor de seis meses.

A las 25 semanas de que no se habían hecho un ultrasonido como deben, obviamente se deterioró mucho la atención, porque las mujeres llegan ya complicadas

Yoalli Palma / Especialista en medicina materno infantil

En estas circunstancias, advierte, “no se puede detectar a tiempo un parto prematuro, con malformaciones o mujeres con riesgo de padecer preeclampsia”.

El problema de esa falta de atención prenatal se reflejó en la acumulación de embarazos complicados en los servicios de urgencias del sector público.

María Fernanda Acevedo, coordinadora de programas médicos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), aceptó que con la pandemia bajó la constancia con que las embarazadas acuden a sus unidades de primera atención (las clínicas familiares), donde se brinda la atención prenatal; pero afirmó que nunca se suspendieron las consultas.

Atención prenatal en tiempos de COVID.Cuartoscuro

“Trabajamos en conjunto con la Coordinación de Atención al Primer Nivel, que son los encargados de vigilar la atención prenatal, a ellas se les ofertó hacer trámites de incapacidad vía electrónica, por el temor de algunas mujeres de acudir con nosotros. Se detectó una ligera baja en la constancia de acudir a las unidades por miedo, pero realmente sí continuaron acudiendo a sus consultas prenatales”, comentó.

LAS QUE PUEDEN MIGRAN AL SECTOR PRIVADO

Ahora en la pandemia, las mujeres embarazadas en la CDMX tienen que ocuparse de algo más que el dolor de parto, “aliviarse” en la entidad con el mayor índice de contagios de todo el país, de ahí que muchas, las que tienen posibilidad económica, han optado por atenderse en hospitales privados.

Penélope Díaz se enteró que tenía un embarazo de alto riesgo cuando la capital libraba el primer pináculo del COVID-19, en julio. Temerosa por las imágenes de hospitales públicos a tope, no quiso arriesgarse y optó por tratarse en una clínica privada, sólo acudió al seguro social para tramitar su incapacidad.

Me da más confianza ir a la clínica privada porque hay menos gente (…) Con la reactivación del semáforo rojo (en el Valle de México) la pienso dos veces para ir al IMSS, sobre todo por la cantidad de pacientes que acuden

Penélope Díaz / Paciente

Y aunque reconoce que hay esfuerzos por parte del personal de salud para garantizar la prevención de pacientes y sus familiares, “mucha gente que va no tiene los cuidados suficientes”.

Antes del repunte de contagios, ella y su pareja decidieron que su bebé naciera en su clínica del seguro social, “pero ahora ya nos decantamos por el privado, por mayor tranquilidad”.

Saraí también vivió un embarazo pandémico. A diferencia de Penélope, ella no enfrentó una gestación de riesgo; sin embargo, para evitar el contagio, también combinó la atención pública (donde recibió los cuidados prenalatales) con la del servicio privado (donde tuvo a su bebé).

Gracias a que su embarazo no tuvo mayores complicaciones pudo saltarse la consulta de un par de meses, también por la advertencia médica: “no queremos ponerte en riesgo”, contó a este medio.

OTRAS BUSCAN A PARTERAS… PERO DESCONFÍAN

Elva Carolina Díaz sigue la tradición de su abuela de 92 años que tiene los conocimientos ancestrales de las mujeres capaces de recibir la vida sin camas de hospital. Ambas son parteras, profesión reconocida por las autoridades de salud y cuyos servicios, en algunos estados de la República tuvieron mayor demanda por el COVID-19.

Sin embargo, en la CDMX, quienes recurrieron a ella lo hicieron con cierta desconfianza, incluso pensando en que, al no ser médicas o no trabajar en un hospital, sus servicios no tendrían ningún costo.

He tenido muchos pacientes en estos días, por la cuestión de que piensan que no les va a generar un costo, vienen aquí por el temor de contagiarse en hospitales, pero sin información de lo que nosotros hacemos

Elva Carolina Díaz / Partera en CDMX

ESPERAR A TU BEBÉ APARATADA DE LA FAMILIA

El desafío de vivir un embarazo pandémico implica también un cambio en la dinámica familiar, en la manera de compartirlo con abuelos, tíos, primos o amistades que suelen acompañar a los padres en la dulce espera.

Los tiempos de las visitas o de los famosos baby shower se quedaron en la vieja normalidad; ahora, la salud y el bienestar del bebé y de la mamá están en riesgo, por lo que es vital cumplir y extremar las medidas sanitarias.

“Me la pasé en casa, nada más mi esposo y yo, a mi familia no la vi en todo el embarazo para evitar contagios”, y es que, en marzo pasado, la mamá de Saraí contrajo el COVID-19, algo que la aisló aún más.

Por precaución, Saraí se mantuvo apartada de sus seres queridos, al menos físicamente. Nadie la visitó, incluso cuenta que su suegra tuvo algunos episodios de depresión al no poder acercarse, pues el nacimiento del bebé era muy esperado por todos en la familia.

La madre de Saraí superó la enfermedad, el bebé nació, pero en Navidad, después de una pequeña reunión, otro de sus familiares tuvo sospechas de COVID, por suerte dio negativo a la prueba, pero fue una señal de que aún no se puede bajar la guardia. “Afortunadamente fue falsa alarma, ahora seguimos al pie de la letra las medidas sanitarias del semáforo rojo”.

LA MAYORÍA DE EMBARAZOS ESQUIVA EL VIRUS

Desde un punto de vista general, hasta ahora, la mayoría de embarazos en el Valle de México libra al COVID-19, pues de las 2 mil 390 mujeres en gestación que dieron positivo a la pandemia en el país, 150 corresponden a la CDMX, es decir, apenas 6 por ciento; en el Estado de México, la cifra es aún menor, sólo 40 casos o poco menos de 2 por ciento.

Proporción de embarazos.Armando S. Armenta/La Razón

La proporción se vuelve más pequeña al contar el número de nacimientos en la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) durante este periodo. De acuerdo con la coordinadora de programas médicos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), María Fernanda Acevedo, en la CDMX hubo 8 mil 302 partos y cesáreas y 21 mil 286 en el Estado de México durante 2020.

Proporción de nacimientos.Armando S. Armenta/La Razón

MITOS DE UN PARTO EN LA ERA DE LA CONTINGENCIA

Con el SARS-Cov2 no hay ninguna indicación expresa de que los nacimientos tengan que ser con cesáreas en lugar de partos naturales, para disminuir el riesgo de contagio, así lo explica María Fernanda Acevedo, frente a varios mitos entre algunas madres embarazadas que temen infectarse.

La funcionaria del IMSS explicó que la interrupción del embarazo vía cesárea a pacientes positivas tiene que ver con casos graves que requieren una intervención de la vía aérea (intubación y ventilación mecánica asistida).

En este grupo de mujeres sí aumentaron las interrupciones (cesáreas), en la CDMX más de 50 por ciento de las embarazadas enfermas tuvo que ser sometidas a este procedimiento

María Fernanda Acevedo / Coordinadora de programas médicos del IMSS

Desde su experiencia como partera, Elva expuso que en el sector salud, especialmente en los meses de pandemia, los médicos insisten mucho en que los partos sean por cesárea, para acelerar el proceso.

“Supuestamente ellos tienen sus medidas de precaución en tanto a los riesgos; pero finalmente eso es más riesgoso, porque requiere un procedimiento mayor y en ambos hay contacto con fluidos, con sangre, eso es algo que es inevitable, no sé por qué en las instituciones públicas lo manejan como que si les hacen cesárea no van a contagiarse”, explicó.

Al final, la mejor manera de evitar un contagio no es ni la cesárea ni alejarse de los hospitales. María Fernanda Acevedo lanzó un llamado a las mujeres embarazadas para que, pese al miedo al virus, no dejen de acudir a sus revisiones y consultas; pero que en casa exageren las medidas de prevención porque son más susceptibles.

“Deben continuar la vigilancia prenatal. Evidentemente, en las complicaciones que lleva la mujer embarazada persiste la preeclampsia y la hemorragia, por eso es muy importante que las mujeres sigan acudiendo a las unidades de medicina familiar, ahí llevan las medidas de sana distancia y de higiene, con los filtros adecuados”, expuso.