El Foro Shakespeare arranca su temporada teatral 2026 con una trilogía que explora distintos escenarios de lo que sucede tras las rejas de una penitenciaría. Se trata de “Reincidencia Teatral”, ciclo penitenciario para un público sospechoso, que incluye tres producciones que abordan el encierro, la violencia, la memoria y la reinvención. La primera obra montada es Proyectiles: Dispositivo de Reinvención Social, seguida por Expediente Durango: bitácora de viaje, una obra que expone la situación de quienes acompañan a sus familiares privados de su libertad.
Este último montaje, dirigido y actuado por Roberto Zayas, Santiago Obregón y Paola Romero, construye un archivo testimonial que da cuenta de la vulnerabilidad, desinformación y abusos que enfrentan familiares de personas en reclusión.
- El Tip: Puedes checar la cartelera que presenta obras desde el lunes. El Foro Shakespeare se ubica en Zamora 7, colonia Condesa.
Valeria Lemus, directora de Impacto Social del Foro Shakespeare y productora de la Compañía de Teatro Penitenciario, compartió con La Razón que esta obra nace de la experiencia personal de uno de los directores, quien lo ha vivido en carne propia acompañando a un familiar en una penitenciaría de Durango.

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Lemus aseguró que estas propuestas dan continuidad a un proyecto que el Foro Shakespeare inició hace 16 años en la penitenciaría varonil de Santa Marta Acatitla tomando el teatro como un mecanismo de reinserción social. “El proyecto concluyó en 2025, pero fue un periodo de trabajo muy largo y queremos darle continuidad de otras maneras, pensar el teatro como un espacio de encuentro, reflexión y crítica alrededor de lo que sucede a nivel sistémico, a nivel social, alrededor de la prisión, de la comisión de delitos, de los impactos familiares”.
La actriz y productora destacó el papel del teatro para generar impacto social y mostrar contextos difíciles que la sociedad no siempre voltea a ver : “El teatro es un gran potenciador de voces, para mostrar escenarios de nuestra sociedad que a veces ignoramos”.
“Es una disciplina artística que incomoda, sacude, conmueve, divierte; que tiene toda una gama de posibilidades sensoriales y cognitivas, inconscientes y conscientes. Que el teatro exista en los centros penitenciarios es muy trascendente y maravilloso, porque al final ofrece un proceso de cambio a lo largo del tiempo”, expresó la productora.
“Las obras de teatro suelen durar 1 o 2 horas, pero el cambio que genera es todo un proceso, un sistema de creencias, de colectividad, de comunidad. El teatro te da un ojo crítico, te hace consciente, te permite dimensionar tus estados mentales, emotivos, afectivos, relacionales. Es un viaje de emociones”, concluyó.
El ciclo continuará con el tercer montaje: Fueradentro. Una obra íntima, protagonizada por Maye Moreno y Natacha Lopvet, que narra la historia real de esta pareja de mujeres que se conocieron en prisión, se enamoraron y ahora enfrentan juntas la salida a la libertad.

