El tenor mexicano Arturo Chacón-Cruz (1977) ofreció ayer en el Palacio de Bellas Artes un vibrante homenaje a Juan Gabriel y José José, iconos de la música popular mexicana cuyas canciones le han servido como entrenamiento emocional antes de conquistar los grandes escenarios de la ópera en el mundo.
En la velada, el artista estuvo acompañado del Estudio de Ópera y la Orquesta del Teatro de Bellas Artes, dirigidos por Abdiel Vázquez. Arrancó enérgica con la interpretación de “El triste”, siguió con “Gavilán o Paloma” y otros clásicos del “Príncipe de la Canción”, hasta llegar a éxitos del Divo de Juárez , como “Ya lo sé que tú te vas” y “Siempre en mi mente”, que el público coreó todavía tímido. Luego arribó el Mariachi Gama Mil y los gritos estallaron cuando el tenor apareció en traje de mariachi. A partir de ahí, el público coreó y gritó con temas como “Se me olvidó otra vez”, “Hasta que te conocí”, “Amor eterno” y “Abrázame”, que fue el regalo de la noche.
- El Dato: El tenor volverá a México en octubre para ser parte del elenco de Tosca, de Giacomo Puccini, que se presentará en el Palacio de Bellas Artes.
Al final, el cantante, quien dio sus primeros pasos en la música popular y se enamoró luego de la lírica, parecía satisfecho de haber cumplido con el fin del concierto: “Demostrar de una vez por todas que la música nace en el espíritu, no en la mente”, compartió en entrevista con La Razón días antes de la gala.
“Tiene que pasar por el filtro de la mente para encontrar técnicas, pero la música nace en la parte rebelde y salvaje del ser humano. La música clásica sin la popular no puede existir”, dijo el artista, quien paró en México en medio de su intensa gira internacional de este año, la cual incluye funciones de La traviata en el Metropolitan Opera en abril, Carmen con la Ópera de Montreal en mayo, para después embarcarse con Star Trek: The Cruise, un viaje temático de la icónica franquicia en la que ofrecerá cuatro conciertos.
En esta conversación, el sonorense habló del rol de la música popular para atraer nuevos públicos a la ópera, de la crisis económica que afecta a instituciones culturales y de la situación de la comunidad latina en Estados Unidos, donde tiene su residencia.
¿Qué importancia tiene que instituciones de ópera incluyan también lo popular?
Es muy importante. Recordemos la polémica cuando Juan Gabriel se presentó en Bellas Artes, cuando no se lo quisieron dar a Luis Miguel, que creo que fue un error porque es una de las voces más hermosas que ha dado el país. Es necesario conectar esos dos ámbitos porque el público que no ha tenido acceso a la ópera, no va a entrar si no tiene algo que lo invite a hacerlo. Lo de Juan Gabriel en Bellas Artes demostró que esa conexión es importante. Tenemos que quitarnos el sombrero ante la música popular.
Fue parte del coro de Juan Gabriel, ¿cómo llegas ahí y qué recuerdos conserva de esos momentos?
Siento que no lo aprecié tanto, pensé que era algo normal. En esos tiempos cualquier chambita era apreciada porque era estudiante. Era superfan de Juan Gabriel, pues de chiquillo lo veía en los palenques que mi abuelo organizaba en Sonora, me invitaron a cantar en los coros y fue la emoción. Era hermoso ver un público tan entregado y él que se dejaba llevar. Ensayábamos las canciones y cuando él hacía un gesto, teníamos que parar y empezaba a conectar con el público. Un saludo aquí y allá. Me di cuenta de la importancia de tener un espíritu inocente. Él era como un niño que cantaba y no le importaba cumplir con los tiempos o con una partitura. Era algo mágico lo que lograba.
Estás de gira por el mundo, ¿cómo percibes el estado de la ópera en un momento de tensiones geopolíticas y crisis económicas?
Es algo que comentaba con colegas en España y compartimos que, curiosamente, los países que más gastan en acceso del público al teatro, a la música o a la ópera son los que más generan económicamente. No es que los que más tienen gastan más. Hay países que tienen lo mismo que otros, gastaron más en cultura y crecieron más.
Tristemente, muchos países están quitándole prioridad al acceso a la música, hay orquestas que están desapareciendo, incluso aquí en México. En Veracruz acaba de desaparecer la Orquesta de Boca del Río y es una tristeza, una orquesta de 20 años que se nos va. No sólo le quitan trabajo a los músicos, sino el acceso a una comunidad. Eso es devastador. Tengo que celebrar al equipo de Bellas Artes que están haciendo el mayor esfuerzo con poco.
Los presupuestos de los 90 eran un lujo, ahora hacen milagros con lo que hay. Entiendo que hay muchas necesidades en el país y estamos siendo atacados constantemente por este lunático en Estados Unidos. La solución sería unirnos y crear espacios, aunque sean minúsculos. Si a dos o tres amigos les gusta el teatro, que hagan una compañía, aunque sea en el garaje de su casa.
Hablando de Estados Unidos, ¿cómo ves la situación que se vive con la comunidad latina allá?
Es triste que los latinos mismos estén separados. Hay gente que está hipnotizada por el mensaje de división y que cree que va a estar exenta de cualquier acusación, cuando ha habido un montón de ejemplos de gente que pedía que deportaran a todos y también les tocó. La división nunca en la historia ha tenido buen resultado. Tenemos que encontrar el factor que nos une. Habrá gente con la cual uno no tiene nada en común y sus ideologías son contrarias, pero tenemos que vivir en sociedad y crear juntos un mundo mejor.