Aunque el autorretrato tuvo su consolidación en el Barroco y el Renacimiento, es una práctica artística que sigue presente y continúa transformándose, como lo refleja una muestra que, por primera vez, reúne obras de las colecciones Pago en Especie y Acervo Patrimonial de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), que incluye a artistas como Francisco Toledo, Carla Rippley, Antonio Ruiz El Corcito, Raúl Anguiano, Gabriel de la Mora y Nahúm B. Zenil, entre otros más.
Lloro cuando se quema el arroz. Autorretrato y autonarrativa en las colecciones de la SHCP, que se inaugura hoy en la Galería de Arte de la SHCP (República de Guatemala 8, Centro Histórico, CDMX), se conforma de 41 obras, 19 pinturas, ocho esculturas, nueve grabados, cuatro dibujos y dos trabajos fotográficos. En total son 37 artistas, de los cuales 15 son mujeres y 22 son hombres.

- 60 Autorretratos hay en el acervo de Pago en Especie
“El autorretrato ha sido un género importante a lo largo de toda la historia del arte, porque aunque en el Barroco y en el Renacimiento tuvo su consolidación para que el artista pudiera mostrar su genio técnico, su maestría en la pintura, el dibujo, con la fotografía y el psicoanálisis se va complejizando y ya no es representar fidedignamente el rostro del artista, sino explorar dimensiones del yo, de la mente, de la identidad y de la personalidad; es mucho más complejo”, explicó en entrevista con La Razón la curadora Rebeca Murrieta Valladares.
Añadió que ahora la práctica del autorretrato se ha expandido de tal forma que puede encontrar incluso paralelismos con lo que ahora representan las selfies en las redes sociales.
“Nosotros mismos explotamos nuestra propia imagen a través de la selfie, de las redes sociales. Queremos que el público vea que no está tan alejada su selfie del desayuno, con una práctica que viene desarrollándose en el mundo del arte por más de 200 años”, indicó.

De las piezas que se presentan destacó los dibujos de Francisco Toledo, entre ellos Autorretrato IV. “Tenemos uno de los cuadernos que donó, es el de gatos y moscas, que tiene varios ejercicios de dibujo y de tinta de autorretratos, y lo complementamos con unas gráficas en aguatinta para mostrarle al público que el autorretrato es una práctica recurrente de los artistas para practicar”, detalló Rebeca Murrieta.
Dijo que en la muestra, los asistentes verán constantemente la manera en que los artistas se representan con sus herramientas de trabajo. “Es una parte fundamental de su yo”, dijo.
También quienes aprecien la exhibición serán testigos de autorretratos que son el punto de partida de la propuesta artística de un creador, como ocurre con Nahúm B. Zenil, de quien se expone Delirio (1992); o que forman parte de proyectos de largo aliento, tal como la pieza de Gabriel de la Mora que se presenta.

“Toda la obra de Zenil se centra en el autorretrato, en la utilización de su imagen, de su cuerpo, para explorar todas las tensiones personales e individuales de ser uno de los primeros artistas que públicamente vivió su sexualidad, de los primeros que públicamente dijo ser homosexual. Todas las tensiones sociales, en su familia, en su comunidad, están presentes en su obra”, comentó Murrieta Valladares.
En el caso de Gabriel de la Mora, se presenta en la exposición Autorretrato como perro. “Él tiene procesos muy largos y muy complejos. Es parte de una serie de retratos que hace el artista con pelo humano”, explicó.
También el público podrá admirar Autorretrato con cicloferón (2013), de Alejandro Colunga; Autorretrato (1956), de Antonio Ruiz El Corcito; El pintor (1947), de Raúl Anguiano; Autorretrato (s/f), de Vlady, y Autorretrato con Bertha (1980), de José Luis Cuevas, por mencionar algunas de las piezas.
Cuando se realizó la investigación para este tema, se percataron de que eran menos los autorretratos hechos por mujeres, por lo que para saldar esa deuda se tomaron dos decisiones curatoriales: utilizar un verso del poema “Autorretrato”, de la escritora Rosario Castellanos, para dar título a la muestra. Además de considerar las autonarrativas en las que las artistas abordan temas como la memoria o el anhelo.
De las obras creadas por mujeres destacan Último autorretrato (1981), de Carla Rippley; Aída emart y Eva azul (2008), de Aída Martínez; El curso de mi vida (1997), de Marisa Lara; Mi desayuno (2023), de Carmen Alarcón; y Alzheimer II (2006), de Magali Lara.
“Detectamos una brecha de género; teníamos muy poco autorretrato tradicional hecho por artistas mujeres, pero al mismo tiempo, identificamos que hay muchas otras expresiones contemporáneas, otras estrategias artísticas que se centran en las autonarrativas”, explicó.

Lloro cuando se quema el arroz...
Cuándo: a partir del 4 de marzo
Dónde: Galería de Arte de la SHCP (Rep. de Guatemala 8, CDMX)
Horarios: martes a domingo de 10:00 a 18:00 horas
Entrada gratuita


