La narradora y tallerista Beatriz Rivas (Ciudad de México, 1965) —una de las más importantes escritoras mexicanas de la actualidad— publica su novela número nueve: El último viaje (Alfaguara, 2026), en que presenta personajes asediados por los quebrantos de la vejez y, asimismo, arropados por los lazos familiares en un road trip por la costa Este de Estados Unidos. Criaturas que cargan en sus espaldas secretos íntimos, ansiedades y derrumbes, los cuales se irán develando en el trayecto del viaje.
El empresario Gaspar, su esposa Antonia —doctora en filosofía jubilada de la UNAM— y los hijos de ambos —Roberta y Nicolás— protagonistas de un itinerario de presentimientos sombríos: Gaspar oculta la paulatina presencia del Alzheimer; Roberta intenta callar una dolencia médica; Nicolás carga una culpa inquietante y la desolada presencia de la muerte reciente de la esposa; y Antonia tropieza con los índices aciagos de la ancianidad. Las efemérides, voluntades y testimonios personales se bifurcan en el trazado de un lienzo sumergido en la incertidumbre de un posible último episodio familiar.
“El disparador de la historia es la paulatina pérdida de memoria de Gaspar. Sabe que muy pronto dejará de ser él, como dice Borges: ‘El hombre es lo que recuerda’. Por lo tanto, decide no exponer a su familia su enfermedad y los convoca a un viaje (sólo él sabe que será el último), como los que acostumbraban hacer. Así, Gaspar, su esposa Antonia y sus dos hijos emprenden un recorrido por la costa Este de Estados Unidos. Todos viajan asediados por algún secreto. Sobre todo, Gaspar, quien oculta el inicio del Alzheimer”, dijo a La Razón Beatriz Rivas.
¿Personajes que los lectores identifican por circunstancias cercanas y comunes? Quise entregar personajes de carne y hueso; van a sentir empatía o a identificarse con ellos, con todos o con alguno en especial, depende de la edad y las situaciones de vida de los lectores. Los padres rondan los 85 años. Los hijos, los 60. Los cuatro son de ficción y me encantó inventarlos, crearlos, darles vida.
¿La vejez como coordenada principal? Sí, es la vejez, cómo enfrentarla, aceptarla. De cómo ir abrazando los cambios porque, finalmente, todos vamos hacia allá. Pero también el tema de la familia y de los lazos de amor y cariño que se tejen. El viaje hace que los cuatro se acerquen de una manera entrañable. Vemos las relaciones entre los esposos, entre los hermanos, entre los padres y los hijos: cómo, a través del paso del tiempo, han tejido una red de protección, de apoyo. Pero también de confrontamiento crítico.
¿Las conversaciones, los paseos, el disfrute de la comida y la música develan intimidades? Hay escenas muy conmovedoras, por ejemplo, la del paseo en Central Park. Y varias de las conversaciones divertidas a veces, muy dolorosas otras. Pero todas abiertas, sinceras. Además, como a mí me encanta comer y beber rico, y la música, cada escena viene ambientada con buenos paisajes, aromas, platillos, vino, brindis, y tal vez alguna canción de Los Beatles o un cadencioso son cubano.
¿Espinoso hilo conductor? Yo diría que los cuatro personajes enfrentan y develan momentos fuertes, duros y difíciles; pero, creo que la novela es esperanzadora. Podría decir, incluso, que tiene un final “apapachador”.
¿La casa familiar y una jacaranda como testigos? Quise que esa casa de Coyoacán fuera testigo de la historia familiar y, asimismo, una jacaranda: ambos elementos son raíces y sostén de los cuatro protagonistas. ¿Por qué elegí una jacaranda? Porque era el árbol que yo veía cada vez que entraba y salía de mi domicilio de la infancia.
¿Circunstancias reales, detonadores de esta historia? La historia en la vida real está estimulada por haber cumplido 60 años y darme cuenta de que me quedan menos años por delante. Junto a ese hecho irrefutable, también me di cuenta de que, por lo tanto, mis padres están todavía más cerca del final del camino. Y que sí, aunque ni ellos ni yo queramos aceptarlo, han envejecido, han ido perdiendo facultades. Envejecer es como un duelo continuo: poco a poco te vas despidiendo de muchas cosas, de tu energía, de tus planes, de tu buena memoria, de tu elasticidad y de pequeñas cosas perdidas y cotidianas. Ver envejecer a alguien es un duelo continuo. Triste. Difícil de enfrentar. Bien dicen: “Envejecer es para valientes”.
Presentación de la novela
Cuándo: 24 de marzo
Dónde: Casa Universitaria del Libro (Orizaba 24, Roma Norte, CDMX)
Horario: 19:00 horas
El último viaje
Autora: Beatriz Rivas
Género: Novela
Editorial: Alfaguara, 2026