Convergencia de lo público y lo privado

Martín-Lozano: La Gelman es patrimonio cultural de México

El historiador Luis Martín-Lozano defendió el valor artístico de la Colección Gelman Santander

Un hombre admira una pintura de Cantinflas de Rufino Tamayo
Un hombre admira una pintura de Cantinflas de Rufino Tamayo Foto: Cuartoscuro

PARA LUIS Martín-Lozano, reconocido historiador y destacado crítico de arte, la Colección Gelman Santander es un “patrimonio cultural de México” en el que converge lo público y lo privado, pues por un lado, es propiedad de la familia Zambrano, pero por otro, tiene un valor cultural.

“La Colección Gelman de arte moderno mexicano es hoy propiedad de mexicanos, pero, no es estatal: es ‘patrimonio cultural de México’, lo cual no debe entenderse como propiedad del Estado mexicano. Lo privado no cancela el valor cultural, y el valor cultural no restringe la propiedad privada. Ambas circunstancias se enlazan y coexisten”, señaló la noche del martes durante la charla Soles lejanos que me llaman en el Museo de Arte Moderno (MAM) de la capital del país.

El experto y acreditado conocedor de la Colección Gelman Santander cuestionó la discusión actual sobre el traslado de las obras a España cuando culmine la muestra Relatos modernos. Obras emblemáticas de la Colección Gelman Santander, que se exhibe actualmente en el MAM con 68 piezas clave del arte mexicano del siglo XX.

“No hay que hacer declaraciones escandalosas con relación a ese tema que ha generado una polémica redundante. Defiendo la propiedad privada y advierto del compromiso moral y legal que tienen los dueños de la colección, ya que se trata de un patrimonio cultural de México”, precisó el especialista en la obra de Frida Kahlo.

Durante la charla, ilustró la relación que sostuvo la pintora Frida Kahlo con la coleccionista Natasha Gelman, esposa del célebre Jacques Gelman.

“Natasha Zahalka y Jacques Gelman conformaron, durante más de cinco décadas (1941-1998), una de las colecciones privadas más importantes del siglo XX. Ambos se conocieron en México y, tras contraer matrimonio, decidieron establecerse en nuestro país en un contexto internacional marcado por la Segunda Guerra Mundial. En esas circunstancias Natasha tuvo noticias de la obra pictórica de Frida Kahlo y se convirtió en su admiradora incondicional”, detalló.

La colección incluye el primer retrato de Natasha que se le encargó a Frida.