En Guadalajara
Entre reflectores, ovaciones y una alfombra roja cargada de figuras del cine iberoamericano, el Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG) abrió oficialmente las actividades de su edición 41 con una ceremonia dedicada al talento, la memoria y las causas urgentes del presente. La noche reunió a personalidades como Kate del Castillo, Daniela Schmidt, Manolo Caro, Arcelia Ramírez, Pablo Larraín, Luisa Huertas y Diana Bovio, entre otros, quienes desfilaron ante cientos de asistentes antes del arranque formal del encuentro cinematográfico.
La gala estuvo marcada por la entrega de homenajes a creadores y artistas que han dejado huella en la industria audiovisual. Uno de los momentos más poderosos llegó cuando el actor venezolano Edgar Ramírez subió al escenario para recibir el Homenaje Internacional, la máxima distinción global que entrega el certamen por una trayectoria de impacto mundial y por abrir camino al talento latino en Hollywood.
Lejos de concentrarse sólo en los aplausos, Ramírez convirtió su discurso en una defensa de quienes se han visto obligados a dejar su país. “Nadie deja su tierra por gusto, nadie abandona su casa por placer. Se migra por necesidad, por dolor, por esperanza. Y quienes lo hacen merecen dignidad, respeto y humanidad”, expresó con firmeza ante un auditorio que respondió con aplausos.
El actor, conocido por cintas como Carlos, Joy y Emilia Pérez, insistió en que el arte también debe servir para mirar a los más vulnerables. “No podemos normalizar el rechazo hacia quienes buscan vivir mejor. Podríamos ser ellos”, agregó.
Otro de los grandes protagonistas fue el chileno Pablo Larraín, distinguido con el Homenaje Mayahuel Iberoamericano, reconocimiento que celebra su sólida carrera como director y productor. Responsable de títulos como No, Jackie, Spencer y El Conde, el realizador fue una de las figuras centrales de la delegación de Chile, país invitado de honor en este FICG.
Por su parte, la actriz mexicana Luisa Huertas recibió el Homenaje Mayahuel de Plata por su trayectoria ejemplar en cine, teatro y televisión. “Lo mejor que me ha pasado en la vida es mi familia, ellos me han apoyado siempre. Desde niña decidí ser actriz, ahora al recibir este Mayahuel de plata por trayectoria, me siento plena, con gratitud y mucha alegría. Me hace pensar que he vivido la vida de una forma hermosa, porque actuar es mi forma de vida”, concluyó.
Durante la ceremonia, la directora del encuentro, Estrella Araiza, resaltó la evolución que ha tenido el festival a lo largo de más de cuatro décadas. “Llegamos a esta edición 41 siendo una plataforma viva para las historias que importan, para las nuevas voces y para las miradas que transforman. El festival sigue creciendo junto con su público y con la industria”, afirmó.
Araiza recordó que el Premio Maguey celebra 15 años consolidado como espacio de libertad creativa y representación, además de subrayar la expansión de áreas recientes como FICG Games, que alcanza su tercer año, y el pitch especializado en cine fantástico, otra apuesta popular entre productores y realizadores emergentes.
La ceremonia también sirvió para presumir la fuerza actual que posee el encuentro tapatío, que en esta ocasión presenta cerca de 200 producciones nacionales e internacionales, actividades de industria, encuentros formativos y una programación robusta que confirma su peso dentro del calendario cinematográfico de América Latina.
El cierre de la noche estuvo a cargo de Moscas, cinta inaugural dirigida por Fernando Eimbcke, cineasta estrechamente ligado al festival desde que presentó Temporada de patos, película que hoy celebra más de dos décadas de su estreno y que tendrá una función especial dentro de la programación.
Entre glamur, memoria, reconocimiento artístico y posturas sociales claras, el FICG 41 inició recordando que el cine no sólo entretiene: también acompaña, denuncia y da voz.