El narrador y articulista David Toscana (Monterrey, México, 1961) tropezó con la crónica de la derrota de los búlgaros frente al Imperio Bizantino —batalla de Clidio: verano, 1014—: el emperador Basilio II da instrucciones como revancha de arrancarle los ojos a 15 mil soldados del ejército enemigo y, asimismo, mantener tuertos a uno de cada cien con el objetivo de que sirvan de guía a esa confundida mesnada por el camino del regreso a casa. Con esa proverbial historia su novela El ejército ciego (Alfaguara, 2026) se alzó con el Premio Alfaguara de Novela 2026.

- El Tip: OTROS autores mexicanos distinguidos con el importante Premio Alfaguara son Elena Poniatowska, Xavier Velasco, Jorge Volpi y Guillermo Arriaga.

El jurado, presidido por Jorge Volpi, destacó que es “una lectura simbólica, casi mítica, sobre la guerra, el poder y la resistencia. Una épica de los vencidos”.

El ganador del V Premio Bienal de Novela Mario Vargas Llosa 2023 por El peso de vivir en la tierra tomó la pluma y decidió darle forma a un relato marcado por índices irónicos y un desbordado humor negro en el que se entrelazan episodios de una leyenda inmersa en las oscuridades de la guerra y las irradiaciones de los enigmas de la ceguera.

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David Toscana desdeña los presupuestos de la ‘narración histórica’ y crea una obra literaria asombrosa: nos conduce a los senderos inciertos de la trayectoria de unos hombres, quienes al perder la vista tienen que acomodarse a una nueva vida: las circunstancias transformadas derivan por su condición de ofuscados seres sin ojos.

- 17 idiomas forman parte de las traducciones de las obras del autor

El multipremiado novelista regiomontano entrega episodios enmarcados en la heroicidad de unos combatientes, quienes apelan al espejismo de la imaginación y dan fe de un cosmos de emancipación: subrayan cómo tras la crueldad y la deshonra existe el espacio del decoro en busca de la probidad.

“En mis andanzas de lecturas de la época medieval di con este episodio del regreso de 15 mil soldados búlgaros ciegos derrotados por las tropas del emperador Basilio II, quien decide sacarle los ojos y regresarlo a su país. Me di cuenta que tenía ante mis ojos uno de los episodios más crueles de las guerras bizantinas; pero, descubrí que mil doce años después no se había escrito la novela que se merecía semejante evento y, bueno, me dije: será un mexicano quien la escriba.

Tengo el derecho a adentrarme en otros universos del pasado: recrear e imaginar en español algo que ocurrió en otra lengua”, dijo a La Razón David Toscana, también ganador del Premio Villaurrutia 2018 por Olegaroy.

¿El imaginario del novelista desafiando los códigos de la Historia? El novelista tiene el derecho a la imaginación que no tiene el historiador. La guerra puede convertirse en recinto experimental para erigir fabulaciones dentro de ese perplejo universo de la ficción. Los hechos lo sabemos, 15 mil soldados ciegos que regresan a casa; me interesaba develar el comportamiento del ser humano en situaciones extremas donde la guerra funciona como un laboratorio emocional: eso sólo es posible desde los ámbitos de la literatura, de los intersticios que dan entrada a los espejismos de la novela.

¿Soldados derrotados, agraviados que encuentran su individualidad? Ellos vencen la humillación. Nunca me ha interesado relatar la ‘realidad’, me inquieta aquello que nos taja adentro: testimonio de una experiencia mental que es reflejo de lo real. Las pasiones que mueven las acciones del ser humano desplazan a los constituyentes racionales.

¿Quince mil soldados humillados? Ellos regresan a casa en condiciones terribles: los familiares los reciben como un estorbo, quizás era preferible el luto por su muerte en la conflagración. Los búlgaros, al ver llegar a sus compatriotas ciegos, sienten más recelo que cuando esperaban un batallón invasor: los soldados ciegos son una carga para la comunidad. Sin embargo, en medio de ese rechazo sombrío, la tropa ciega asume el sueño de la ilusión por la vida en actos de inexorable decoro. Después de una cruenta guerra que derivó en vergonzosa humillación, hay espacio para la dignidad y la belleza.
¿Personajes entrañables que ante la pérdida de los ojos apelan a sus habilidades? Retablo de criaturas emblemáticas: Zozimo, el maestro sacaojos que toma la misión de ensamblar esferas en las cuencas vacías de los soldados ciegos; Sóndok, lector que quiere descifrar las palabras de la Primera Carta de San Pablo a los Corintios; Bromo, criador de cerdos; Premel, el carpintero fabricante de muñecas de madera sin ojos; Nikifor, el panadero; Moskono, que labra ojos de cerámica con los que los ciegos pueden llenar sus órbitas; Kozaro, el copista que sueña con escribir su propia historia; o Seráfim, quien regresa sin sus preciados ojos azules al taller de folios de su padre, guiado por su hermano tuerto Tódor. Todos crecen en medio de lo aciago, haciendo uso de sus destrezas.
¿En esta novela galardonada explora en las luces que hay detrás de la ceguera? Estos ciegos tropiezan con lo positivo que hay en su invalidez. Reflexionan: con ojos se ‘ve’ siempre lo mismo; no tener ojos da la posibilidad de ‘ver’ más allá y percibir cosas distintas. Sí, quienes padecen ceguera poseen la gracia de manifestar el mundo de otra manera, que puede ser superior a la percepción de los que tienen ojos.
¿Qué representa Kozaro, el escriba? Personaje clave en la novela: él dice que hay una gran diferencia entre leer y escribir; le importaba viajar al alma de los pergaminos. Soñaba con ser recordado como Kozaro el escritor, el poeta, el cronista, el historiador. Él subraya la importancia de la palabra escrita en la conformación de identidad de una comunidad. Qué quedara de nosotros: las huellas que dejarán los textos de ficción erigidos por cronistas, poetas y narradores.
¿Se trata de un relato oscuro embozado en la ternura a pesar del trasfondo bélico/épico? En este libro yo enfrenté muchos retos en la escritura. Cuando descubrí que debía continuar los elementos de la desventura desde la ternura de los gestos de los personajes, no lo dudé: ése era el tono. Mi padre literario, Cervantes, habría hecho lo mismo. Por ejemplo, a Don Quijote lo pueden apalear severamente, pero nunca eso se convierte en adversidad: Cervantes entrelaza lo más aterrador con lo sutil desde un matiz de absoluta ligereza.
¿Por qué el uso de capítulos cortos? Sesenta y dos capítulos breves en que remedo el lenguaje bíblico en consonancia de fragmentos melódicos de una sentimental y cadenciosa balada coral. Los apartados están enumerados con el alfabeto del antiguo eslavo eclesiástico.
¿Mensaje central de esta fábula? He querido insistir en las diferencias entre literatura y el arte visual, sobre todo el cine. En una película ‘vemos’; en la literatura, ‘no vemos’. En una narración ‘vemos palabras’, las escuchamos e incluso podemos tocarlas: no necesitamos del ojo, imaginamos y recreamos a través del verbo las iconografías que necesitamos. “Voy a narrar lo que no vi para que lo vea quien me escuche”, se dice en uno de los pasajes de la novela. He convertido la ceguera en una metáfora de la literatura.
MÁS GALARDONES
Premios que ha ganado el autor.
- María Arguedas
- Antonin Artaud
- Colima
- José Fuentes Mares
- Xavier Villaurrutia
- Elena Poniatowska
- Mazatlán
- Bienal de Novela Mario
- Vargas Llosa

El ejército ciego
Autor: David Toscana
Género: Novela
Editorial: Alfaguara, 2026
Premio Alfaguara de Novela

