Regresa a Bellas Artes

Ramón Vargas: No estoy seguro si estamos liberados

Ramón Vargas advirtió que en esta obra es muy fácil dejarse llevar por el amor pasional de este “hippie de la época”; sin embargo, significa cosas más profundas

EL TENOR Ramón Vargas
en una sesión de fotos
EL TENOR Ramón Vargas en una sesión de fotos Foto: Especial

EL TENOR mexicano Ramón Vargas vuelve al Palacio de Bellas Artes con el protagónico de la ópera maestra de Jules Massenet, Werther, en la que da vida a un joven que busca la libertad y va en contra de las convenciones. Un rol que lo ha llevado a reflexionar sobre qué tan libres somos en la actualidad.

“Aparentemente, la gente tiene la libertad de hacer lo que se le pega la gana, pero al final no sé si estamos libres de las convenciones. No estoy seguro si estamos liberados de las redes sociales, de las modas o de lo que nos impone la grande élite”, comentó Ramón Vargas en entrevista con La Razón.

La ópera, que hace casi 30 años no se montaba en el Palacio de Bellas Artes y llega hoy a escena, sigue la historia de Werther, un joven que deja los lujos para vivir en la naturaleza haciendo lo que más le gusta: leer. Un hombre que se enamora de una mujer comprometida y ese amor culmina en un desenlace trágico: su suicidio.

Ramón Vargas advirtió que en esta obra es muy fácil dejarse llevar por el amor pasional de este “hippie de la época”; sin embargo, significa cosas más profundas. Representa no al rol que propone Massenet, sino al reflejado en la novela Los sufrimientos del joven Werther, de Johann Wolfgang von Goethe.

“Hacer este personaje es primero tener una gran resistencia, porque canta muchísimo y, luego, tienes que convencer a la gente de que lo que hace no es por capricho, sino por convicción. El amor que tiene hacia Charlotte no es erótico, es intelectual y en Massenet eso está hacia la parte más erótica, la música también es así, muy sensual, entonces, el peligro está en contar la historia de una pasión, porque no lo es, es una historia de un anticonvencionalismo.

“Ese hombre se enamora no de Charlotte, sino de lo que ella representa; es lo que tengo que cantar y poner claro, que no lo vean como un loco fanático, no tiene nada que ver, son dos mundos diferentes”, explicó.

El intérprete dijo que, si bien hay quienes hacen a un Werther completamente visceral y apasionado, lo cual puede gustar mucho, él presenta un rol mucho más complejo. “Mi trabajo es darle la pasión suficiente, pero que tenga una motivación emocional, no sólo pasional, ése es el reto de Werther”, comentó.

En esta ocasión, la producción con la dirección, diseño de escenografía, vestuario y video de Juliana Vanscoit une la ópera y las artes plásticas, pues la historia transcurre en un museo.

“Lo que Juliana hizo fue ambientar la historia en un museo, en donde Werther entra y, al observar estas pinturas idealizadas, románticas, comienza a interactuar con los personajes, pero no logra entrar a este mundo convencional; está en contra de éste. Nos encontramos con una dualidad en la que él se enamora de una persona que no es libre como su doncella. Al final, Werther, con este acto extremo de cometer un suicidio, logra que ella salga de este mundo idealizado y estandarizado y sea libre como lo fue él”, compartió.

Werther se presentó por última vez en el Palacio de Bellas Artes en 1997. En esta temporada, la función del 2 junio será protagónizada por el tenor Mario Solo y el resto hará el rol Ramón Vargas.

Werther

Cuándo: 28 y 31 de mayo y 2, 4 y 7 de junio

Dónde: Sala Principal del Palacio de Bellas Artes

Horarios: martes y jueves, 20:00 horas; domingos, 17:00 horas


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