A sus casi 81 años, Paulina Lavista mantiene intacta la curiosidad que la convirtió en una de las fotógrafas más importantes de México. Frente a una selección de imágenes que resume más de cinco décadas de trabajo, la artista reflexiona sobre los cruces entre azar y técnica, memoria y archivo, así como de los personajes que han pasado por la lente de su cámara.
Esta mirada minuciosa se puede observar en Temáticas en blanco y negro, exposición que se presenta en la Galería 526 del Seminario de Cultura Mexicana, integrada por alrededor de 80 imágenes que recorren algunos de los ejes fundamentales de su obra.
A través de estas fotografías, Paulina Lavista explora la vida cotidiana, el retrato y los llamados fototextos desde una mirada tanto poética como irónica y profundamente observadora.

Muestran otra mirada del acervo del MAM
En conferencia de prensa realizada en el Seminario, la artista destacó que su trabajo es gracias al azar, pero también debido a su capacidad técnica para poderla capturar. “Mi búsqueda personal es tener una técnica lo más depurada para que cuando se presente la oportunidad la pueda tomar”, explicó.
Aunque no lo hace con la misma frecuencia que en el pasado, toma fotografías durante los viajes. “Nunca dejaré de tomar fotos, quisiera morir con las botas puestas”, reconoció.
Buena parte de la muestra está dedicada a figuras fundamentales de la cultura mexicana e internacional. Paulina Lavista recordó que desde joven tuvo la oportunidad de convivir con escritores, artistas e intelectuales y aunque muchas de aquellas fotos fueron por encargo, otras surgieron de encuentros casuales que terminaron convirtiéndose en imágenes históricas.
Entre las más entrañables se encuentra el retrato de Jorge Ibargüengoitia. Ya que el autor de Los pasos de López no se dejaba fotografiar la tomó fortuitamente en Coyoacán cuando hacían fila para cobrar un cheque. Se volvió una de las más reproducidas del escritor.
Otra de las fotografías más emblemáticas es el retrato de Jorge Luis Borges, a quien la fotógrafa recuerda como “un santo, con un traje azul marino y un cutis de cera”. El 9 de diciembre le avisaron que el escritor argentino visitaría las pirámides de Teotihuacán. El problema era que apenas contaba con tres exposiciones disponibles en un rollo de 20, pero aun así logró una de las imágenes más icónicas del autor.
“Estaba tan emocionada que creo que se manifestó mi emoción en esa foto. Disparé las tres fotos; la número 19 es el retrato de Borges. Al revelarlo tuve mucho cuidado, porque el chiste de una buena foto es la técnica”.
De esta manera, Lavista reconoció que ha buscado retratar a las personas desde el respeto. “Trato de dignificar a la persona, de retratar su mejor momento y me reflejen un interés en que yo pueda sentir un poco quiénes son para que quede su imagen de una manera digna”, contó a La Razón.
La artista prefiere el lenguaje en blanco y negro sobre el color, pues “hace obvio todo”. Atribuye su sensibilidad a que desde niña su madre le enseñó a ver mucha pintura, especialmente de los grandes maestros, como Velázquez o Vermeer.
Paralelamente, gracias a la muestra, ha estado configurando uno de los proyectos más ambiciosos, la organización de su archivo. Aunque asegura que lo tiene ordenado en su memoria, atraviesa un proceso de clasificación física. Supera los 100 mil negativos, y Paulina Lavista adelantó que este trabajo derivará en una gran exposición prevista para 2027 en el Museo de Arte Moderno.
En ese sentido, para la fotógrafa, preservar los archivos es una tarea urgente, pues “es importante, porque es la memoria de nuestro pueblo, la memoria de la vida, la memoria del hombre”.
Sobre el presente de la fotografía en nuestro país tiene una visión optimista. “Se mantienen revistas como Cuartoscuro, pero sufren con su presupuesto, hay pocas revistas ya. Muchas son digitales. Sin embargo, las personas siguen haciendo arte y desde luego hay muy buenos chicos muy interesados en la fotografía y espero que se mantengan”, señaló.
Respecto a la situación cultural del país, consideró que la cultura está un poco olvidada, pues “no se ha enfocado México, como antes, a hacer intercambios internacionales de artistas”. También lamentó la pérdida de espacios para la promoción del patrimonio.
“Nuestro arte prehispánico, que es importantísimo, ya no se promueve. En todos los lugares se ha quitado el subsidio. Hay mucha diferencia en cuanto a la atención del Gobierno hacia el arte mexicano. Antes exportábamos arte y ahora videos de violencia”, dijo.
La muestra Temáticas en blanco y negro se puede visitar hasta el 26 de julio en el Seminario de Cultura Mexicana.
Temáticas en blanco y negro
Cuándo: Hasta el 26 de julio de 2026
Dónde: Galería 526 del Seminario de Cultura Mexicana (Masaryk 526, Col. Polanco)
Horarios: Martes a domingo, de 11:00 a 18:00 horas


