Exposición en Londres

Frida Kahlo como mito, ícono y mercancía en la Tate Modern

El curador Tobías Ostrander comparte a La Razón que identifican tres facetas clave para entender el fenómeno global; “es un símbolo de resistencia”, destaca

AUTORRETRATO con collar de espinas y colibrí.
AUTORRETRATO con collar de espinas y colibrí. Foto: Nickolas Murray Collection of Mexican Art, Private Collection, Malba Foundation y Luhring Augustine

Hoy se conmemoran 72 años del fallecimiento de Frida Kahlo, quien ha traspasado las fronteras del arte al convertirse en un ícono, símbolo, mito y mercancía. Aspectos que examina la Tate Modern en la exposición Frida: la construcción de un ícono, a través de tres facetas: la historia de su vida, cómo las personas conectan con sus obras y el efecto comercial que hoy hace que encontremos su figura en playeras, juguetes, tazas, vasos, postales o bolsas.

“Del fenómeno Frida identificamos tres facetas: la historia de su vida con un sufrimiento físico y emocional, pero también mucha fortaleza de su parte. Tenía una vida fascinante y muy conectada con figuras internacionales y locales. La segunda faceta es el efecto de sus obras, cómo la gente conecta de una manera muy directa con ellas.

  • El dato: ENTRE las obras más destacadas de la artista están Autorretrato (con vestido de terciopelo) de 1926 y Autorretrato con cabello suelto de 1938.

“Muchos no quieren solamente ver las obras de Frida, quieren ser ella, se ponen sus atuendos para ver sus exhibiciones. Y el tercero, muy analizado en esta exposición, es el efecto comercial, el uso de su imagen en productos de todo tipo y el interés de figuras como Madonna o la película de Salma Hayek que ha circulado su imagen dentro de la cultura popular”, compartió en entrevista con La Razón Tobías Ostrander, curador de la Tate Modern, en Londres, Inglaterra.

La exposición, que abrió desde el pasado 25 de junio, se integra de 200 obras de diversos artistas y 30 de Frida Kahlo. Originalmente se presentó en el Museo de Fine Arts de Houston, pero para la Tate Modern se han incorporado nuevas piezas, como Autorretrato con cabello suelto y Niña con máscara mortuoria.

MEMORIA, el corazón, 1937, de Frida Kahlo.
MEMORIA, el corazón, 1937, de Frida Kahlo. ı Foto: Nickolas Murray Collection of Mexican Art, Private Collection, Malba Foundation y Luhring Augustine

Al tratar de responder, ¿qué había convertido a Frida Kahlo en un ícono? Tobías Ostrander destacó que fue clave la comunidad chicana que en los años 70, al ser la primera en utilizar imágenes de la artista que comenzaron a circular. La retrataban “como una heroína, figura de la identidad mexicana, un símbolo de la lucha por los derechos de los trabajadores”.

“En Los Ángeles, en Nueva York, los artistas chicanos comenzaron a usar su imagen y ahí comienza la popularización o el efecto Frida en todo el mundo”, resaltó.

AUTORRETRATO (con vestido de terciopelo), 1926, de Frida Kahlo.
AUTORRETRATO (con vestido de terciopelo), 1926, de Frida Kahlo. ı Foto: Nickolas Murray Collection of Mexican Art, Private Collection, Malba Foundation y Luhring Augustine

En este movimiento fue clave Rupert García, uno de los primeros chicanos en retratar a Frida Kahlo. “Hizo el cartel para una exhibición en la Galería de la Raza en San Francisco. La hizo casi como Warhol, pero con una piel más morena, más chicana. Era una manera de identificarla con problemas de raza, de prejuicios contra los chicanos en ese momento”, explicó.

Otra artista destacada fue Amalia Mesa-Bains y Carmen Lomas Garza. Ésta última organizó la exposición Homenaje a Frida Kahlo en la Galería de la Raza y creó la instalación Ofrenda para Frida Kahlo.

“Hay un legado muy grande en la comunidad artística chicana al usar la imagen de Frida casi como un héroe, como una santa”, compartió el curador.

LAS DOS FRIDAS, 1989, Las Yeguas del Apocalipsis.
LAS DOS FRIDAS, 1989, Las Yeguas del Apocalipsis. ı Foto: Nickolas Murray Collection of Mexican Art, Private Collection, Malba Foundation y Luhring Augustine

Ha sido importante cómo artistas la han tomado como estandarte feminista, de libertad sexual o de una sexualidad abierta. Del lado de las mujeres destacan Magali Lara o Mónica Mayer; y por parte de creadores queer o gay, está el japonés Yasumasa Morimura, quien es autor de autorretratos en los que copia el atuendo de la pintora. O Las Yeguas del Apocalipsis, que reinterpreta Las dos Fridas con hombres gay, como “un símbolo de resistencia contra la discriminación hacia la comunidad queer y contra los prejuicios”.

Tobías Ostrander resaltó que fue importante cómo Frida Kahlo se adelantó a su época, al tener una identidad híbrida, pues hoy las nuestras “no están fijas, no son binarias. Ella estaba expresando sus múltiples identidades en sus obras y es algo muy contemporáneo; la gente está conectando con eso”.

AN INNER Dialogue with Frida Kahlo (Hand-shaped Earring), de Yasumasa Morimura.
AN INNER Dialogue with Frida Kahlo (Hand-shaped Earring), de Yasumasa Morimura. ı Foto: Nickolas Murray Collection of Mexican Art, Private Collection, Malba Foundation y Luhring Augustine

“Lo fascinante es ella como un símbolo de resistencia contra el patriarcado, contra el racismo, contra los prejuicios hacia la gente con discapacidad. Es un símbolo de fortaleza. Hoy está en las ligas de artistas como Picasso o Warhol en términos de reconocimiento, es la única mujer morena en ese sitio”, destacó el curador.

El fenómeno se vive en tiempo real en la Tate Modern, que antes de la inauguración vendió más de 50 mil boletos.

Diálogo artístico

Creadores que complementan la muestra.

  • Carlos Almaraz
  • Lola Álvarez Bravo
  • Olga Costa
  • Kati Horna
  • Graciela Iturbide
  • María Izquierdo
  • Magali Lara
  • Gerardo Murillo
  • Nickolas Murray
  • Nahui Olín
  • Nahum B. Zenil
  • Diego Rivera

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